¿DÓNDE ESTÁN LAS MASCOTAS?

-UNA CARTA DE AMOR A LOS ANIMALES ANTROPOMÓRFICOS EN EL MUNDO DE LOS VIDEOJUEGOS-

“¿Una carta de amor a los animales antropomórficos? eres un maldito enfermo, Pepino. Ya no te quedan más líneas de decencia y dignidad que traspasar. Busca un psicólogo que buena falta te hace. Te lo pago yo si quieres, pero por favor deja de escribir estas basuras que haces”. Seguro que algo así es lo que estás pensando ahora mismo. ¡Pero eh, tranquilo que no va por ahí la cosa ni mucho menos! Respira, relájate y siéntate a leer lo que viene a continuación y lo entenderás todo. 

La historia que explica el origen de este extraño artículo que estás leyendo ahora mismo empezó en el ya lejano 1996, teniendo yo diez años. Ya estaban asentadas en el mercado las consolas de la nueva generación, que traían consigo un salto gráfico y jugable incomparable a todo lo visto hasta entonces. Hablo de la Sega Saturn, la Playstation y la Nintendo 64. Imagina como vivió esto un niño nacido a mediados de los 80 como yo, que aún se estaba recuperando de la emoción de haber presenciado en la generación de los 16 bits la más feroz de las batallas de la historia de los videojuegos, Mega Drive contra Super Nintendo. Pues en mi caso me planté de repente en este momento clave de la historia videojueguil y me cagué encima del gusto, básicamente.

Con mi preadolescente pichilla aún temblorosa pensando en todo lo que se venía, llegó a mis manos un ejemplar de la revista Hobby Consolas, concretamente el número 59. Me ventilé la revista completa en tiempo récord, pero hubo algo que me llamó la atención de forma inusual, y ese algo fue la portada. 

Aquí está la portada de marras. Ver a las tres mascotas de las tres grandes marcas reinantes del momento juntas me impresionó sobremanera. A día de hoy lo que me produce también es una nostalgia inusitada.

Esta imagen para mí fue el estandarte de una época dorada de los videojuegos, una época donde todo era más sencillo y esta afición se disfrutaba de otra manera. Y eso, en cierta forma, venía representado en esas criaturas de la portada. El marsupial Crash Bandicoot, el erizo azul Sonic y el fontanero bigotudo Mario. Estos tres han perdurado en el tiempo y siguen lanzando juegos de forma regular y cosechando éxitos casi treinta años después. Otros seres adorables como Spyro the Dragon, Klonoa o Alex Kidd también permanecen en el candelero gracias sobre todo a remasterizaciones y remakes que gustan a todos, y ayudan a que no se olviden sus aventuras. Pero… ¿no crees que son demasiados los que se quedaron en el camino? Quiero decir, me parece genial que los personajes nombrados gocen de buena salud actualmente, ¿pero no echas de menos otros?

Pues yo sí. Por ejemplo, hay uno al que echo muchísimo de menos (y que de hecho, fue el que me inspiró a escribir estas líneas), y es el único y el inimitable Earthworm Jim. Ya no solo por lo divertidísimos que eran sus juegos (al menos los dos primeros), sino por el cómico diseño del personaje, lo estrafalario que era su universo y su característico humor absurdo y extravagante (sello inconfundible del gran David Perry). Se rumoreaba hace un tiempo que podríamos tener de vuelta al bueno de Jim en la cuarta entrega de la saga, lanzada en exclusiva para la Intellivision Amico, pero entre que hace ya unos años de esto, la fría recepción que la noticia obtuvo por parte de los fans y de que la consola pinta a ser un estrepitoso fracaso y no para de retrasar su lanzamiento, más bien diría que mi lombriz favorita se va a quedar en su hábitat natural, esto es, bien enterrada bajo tierra. Una lástima, pero supongo que es casi mejor así.

Si no has jugado a los juegos clásicos de Earthworm Jim, ¡ya tardas! son muy desafiantes y cachondos, sobre todo el primero. Le eché millones de horas en su versión de Game Boy.

El caso de esta franquicia es muy curioso, y es algo que lamentablemente sucedió mucho por esta época (demasiado diría yo), y es que una saga no supiera pasar de las 2D a las 3D, creando juegos horribles y condenando a la franquicia a una muerte prematura. Esto le pasó a Earthworm Jim como le ocurrió a Bubsy, siendo este caso especialmente sangrante. No es que los dos primeros títulos del gato naranja fuesen la repanocha, pero cumplían su función. Sin embargo todo el mundo recuerda para mal aquel aborto con forma de sucedáneo de videojuego llamado Bubsy 3D. Y ojo, que el mismísimo Sonic también sufrió un severo declive con la llegada de la tercera dimensión, salvo títulos contados (Sonic 3D y los Sonic Adventure, básicamente). Por suerte el erizo pudo remontar el partido volviendo a las 2D y continúa vivito y coleando.

Por cierto, un mal paso de las 2D a las 3D es un triste suceso que no solo se prodigó en títulos de plataformas, sino que también se vieron algunos ejemplos en el género de la estrategia, por nombrar alguno. Recuerdo como las entregas tridimensionales de sagas consagradas como Worms o RollerCoaster Tycoon casi supusieron la muerte de las mismas. Y desde luego acabó con Commandos, que si sobrevive es gracias a remasterizaciones de los primeros juegos, pero nadie quiere ni oír hablar de Commandos Strike Force, ese videojuego que demostró que no solo importa tener una buena idea, hay que saber ejecutarla.

Nunca fui muy fan de Bubsy, la verdad. De hecho el gato me cae mal y todo (y eso que soy un gran amante de los gatetes). Pero sus dos primeros juegos gozaban de bastante popularidad entre la chavalada a principios de los noventa. No obstante, su legado quedó destruido al querer llevar sus felinas aventuras a las tres dimensiones. Francamente, a éste no lo voy a echar mucho de menos.

Cabe señalar que no todas las sagas de plataformas dieron el salto de las 2D a las 3D envueltas en asco y vergüenza ajena, algunas lo hicieron con enormes resultados. El caso más conocido por razones obvias es el del propio Mario, y es que Super Mario 64 es de hecho considerado uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos y a eso hay que sumarle todo lo que ha venido después. Otros ejemplos sobresalientes de esto serían el bueno de Donkey Kong, Rayman o Kirby, la adorable bola rosada. ¿Pero cuáles son los demás? Pues así a bote pronto se me ocurre el lagarto Gex, por ejemplo. Comenzó su andadura en nuestras consolas moviéndose en dos dimensiones, para después lanzarse de cabeza a la libertad de movimientos que ofrece el eje Z con Gex: Enter the Gecko, un más que correcto y entretenido juego de plataformas, y más tarde Gex: Deep Cover Gecko, que en mi opinión no sorprendió como su predecesor, sin ser tampoco un mal juego, ojo.

Otra categoría de personajillos graciosos y entrañables protagonistas de juegos de plataformas sería aquella formada por las mascotas de videojuegos que ya nacieron bajo el seno de las 3D, como por ejemplo Croc. Cabe decir que los juegos de este simpático cocodrilo tampoco ganarían el premio a la mejor saga de videojuegos de la historia ni por asomo, pero oye, eran muy entretenidos y tenían su encanto. No por nada Croc es también la mascota de Consolegas, el canal de Youtube del retrosentir™, un rinconcito dentro de Youtube cargado de datos curiosos sobre tus juego retro favoritos y más que recomendable. Yo que tú me suscribiría, que ahí hay mandanga de la buena.

Puedo decir que soy un orgulloso poseedor de un llavero oficial de Consolegas con la forma de Croc. ¿A que molo?

Volviendo al tema en cuestión, quería añadir que Ratchet & Clank, Conker, Jak and Daxter, Kameo, Banjo Kazooie, Nights o Kingsley son otros ejemplos muy dignos de juegos de plataformeo que siempre han estado al amparo de las tres dimensiones y que han conquistado los corazones de los usuarios, sin duda.

Después estarían aquellas mascotas que se dejaron ver muchísimo sobre todo en la época de las 16 bits pero que se quedaron en el mundo bidimensional como Sparkster, Bonk, Cool Spot, Ristar, Dynamite Headdy, Zool, James Pond, Whirlo, Aero the Acro-bat… hay ejemplos para aburrir. Y es que fue en esta época donde yo diría que vivimos el auténtico boom del género de las plataformas, que ya venía pegando fuerte desde la generación ochobitera. Había videojuegos de este género a porrillo y para todos los gustos, y es que el salto era el movimiento estrella de entonces. Incluso la gran mayoría de personajes de Disney se animaban a hacer el saltimbanqui en los videojuegos, prácticamente todos ellos con gran acierto. 

Por aquel entonces gracias a estos títulos los videojuegos dejaron de ser sinónimo de oscuras y ruidosas salas arcade con olor a tabaco donde se mataban marcianitos sin descanso, a ser un refugio de armonía y paz, en mundos multicolor acompañados de graciosos y juguetones animalitos de todo tipo, todo ello desde la seguridad del salón de nuestros hogares. Estas mascotas representaban todo eso, eran el estandarte de nuestra más pura inocencia propia de la infancia.

Y aquí es donde yo quería llegar: ¿Dónde están esas mascotas? ¿dónde está ese refugio de armonía y paz ahora? vale que nosotros hemos crecido a lo largo de todos estos años y los videojuegos han hecho lo mismo, pero me da que esa ingenuidad y esa candidez se ha perdido con el paso del tiempo dentro de este mundillo. Cierto es que la tecnología actual permite videojuegos más realistas, adultos y oscuros, pero parece como si las mascotas de los noventa hubiesen desaparecido sin dejar rastro para dar paso a otro estilo de protagonistas como Kratos, el Jefe Maestro, Doomguy, Arthur Morgan, Marcus Fénix y demás tipos tan duros y tan machotes que se podrían bañar en su propia testosterona. 

¿Mascotas? Lo que se lleva ahora es pegar muchos tiros para hacerse muchas “Pr0Pl4ys” y ser el puto amo de la partida. E insultar mucho a todo el mundo, también.

Éstos son los tiempos que nos tocan vivir ahora, éstos en los que aquella simplicidad y candor ya no inundan nuestras pantallas. El jugador promedio ya no recorre un bosque animado repleto de colorines recogiendo frutitas o estrellas, ahora se dedica a competir en videojuegos online insultando a las madres de desconocidos por el micrófono. Ya no hay mascotas alegres, ahora lo que aparece en nuestras pantallas es sangre, vísceras y cadáveres amontonados en el suelo a los que un jugador les hace teabagging.Y ojo, que la violencia en los videojuegos es algo que me fascina, pero me temo que, volviendo al tema que nos ocupa, podríamos afirmar que las mascotas murieron hace largo tiempo

Ahora es cuando tú, oh avezado lector, escupes a la pantalla con desprecio y me llevas la contraria diciéndome algo como “Pepino, no eres más tonto porque no entrenas. ¿Qué hay de Shovel Knight, Ori, Untitled Goose Game, Cuphead, Catizens, Super Meat Boy, Tunic, Fall Guys, Undertale, Super Animal Royale, Fez, Spelunky, Nobody Saves the World, Minecraft, Yooka-Laylee, Donut County…? ¡Todos son juegos medianamente actuales y tienen de alguna manera mascotas y personajes simpaticotes y family friendly! Vaya mongolo que estás hecho”.

Pero ¡ay amigo! ¡yo ya estaba preparado para esos insultos y sobre todo para esa pregunta! Cuando tú vas, yo he ido, he vuelto, he ido y he vuelto otra vez. Date cuenta que todos los títulos que has nombrado provienen de estudios indie. Y este hecho reafirma mi teoría. Los estudios tradicionales salvo Nintendo, Sega, Ubisoft, Hal Laboratory, Insomniac Games y poco más ya no apuestan por esta fórmula. Los juegos triple A distan mucho de propuestas similares a las que has nombrado. Se salvan algunos ejemplos de remasterizaciones de juegos clásicos como señalé hace unos cuantos párrafos. Y además si te fijas, apenas unos pocos de tu lista son juegos de plataformas al uso, así que tampoco es que sea lo mismo…

De todas formas, como he demostrado muchas veces, una vez más tienen que venir los videojuegos indies a salvar el día, a traer un soplo de aire fresco al sector ya sea aportando nuevas propuestas jugables o reinventando algunas antiguas, como sucede en este caso. Parece como si los desarrolladores indie supieran en cada momento a qué queremos o necesitamos jugar. ¡Benditos sean!

Yooka-Layle es un ejemplo perfecto de cómo a duras penas los juegos de plataformas que beben de los clásicos se mantienen más o menos gracias a los estudios indies.

¿Volverán algún día aquellas afables mascotas que nos animaron durante nuestras largas sesiones de juego de nuestra niñez? es posible, pero dudo muchísimo que sea como antes. Puede que sea porque nosotros hemos cambiado, o han sido los videojuegos los que han cambiado, o todos lo hemos hecho. Pero por favor, no olvidemos que a pesar de que hoy día somos tan duros que comemos cocos sin pelar y tenemos los huevos que parecen cabezas de gato, durante una importante parte de nuestras vidas fuimos niños despreocupados y felices que amaban con locura pasar la tarde acompañados de sus mascotas virtuales favoritas, correteando por el bosque viviendo aventuras mientras nuestras madres nos daban el bocata de Nocilla y el Colacao.

Esos tiempos no volverán, pero que conste en acta que eso sucedió. Que este humilde escrito de un servidor valga como testigo de ello.

 

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6 comentarios

  1. ¡Toma ya pedazo de post y que currazo de documentación te has tenido que pegar! ¡No has dejado punta sin hilo y has nombrado a todo bicho protagonista de juegos muy pero que muy míticos! Ojalá y alguno de esos que has nombrado y han quedado en el ostracismo del mundo de los videojuegos vuelvan alguna vez con algún producto de calidad,que jugar con la nostalgia y vendernos juegos de medio pelo por estar protagonizados por alguna de nuestras mascotas favoritas pues no gusta mucho,la verdad.
    Y de verdad y de la güena güena,enhorabuena de nuevo por marcarte y traernos este enorme artículo.
    ¡Eres el puto amo,Pepino!
    A seguir así y nos seguimos leyendo son falta.
    Un abrazote.

    1. Hombre, trabajo de documentación tampoco mucho la verdad, salvo que esté buscando algún dato en concreto yo siempre tiro de memoria para escribir estas cosas. ¡Pero se agradece! Y me gusta mucho ver que alguien valora el post.

      Muy de acuerdo con lo que comentas de que si alguno de estos personajes vuelve, que sea con un mínimo de calidad, porque es demasiado común (por desgracia) ver productos que juegan la carta de la nostalgia para venderte auténticas mierdacas.

      No sabes lo que me gustaría a mí tener un nuevo Earthworm Jim que esté a la altura y con toda la esencia de los clásicos…

      Me has alegrado la tarde con tu comentario tocayo, ¡muchas gracias!

  2. ¡Saludos chavalote!
    Como todo negocio que se precie y sobreviva a lo largo de los años, los videojuegos han tenido que adaptarse a su público. De modo que igual que nosotros hemos crecido y madurado, esta noble afición lo ha hecho a nuestro lado, por lo que en el fondo tiene mucha lógica que los personajes mas característicos sean también mas adultos, mas complejos, y mas machurros que encenderse una cerilla con la mejilla. Personajes que, en mi humilde opinión, también han contribuido de algún modo a <> las nuevas generaciones de jugones con las debidas faltas de deportividad y fair play que podemos ver día si día también en los títulos online. Son embargo, hasta al mas duro de los jugadores veteranos se le cae la lagrimilla al rememorar estos personajes tan carismáticos, estas simpáticas mascotas que tantos buenos momentos nos hicieron vivir y que permanecerán para siempre en nuestros corazones aunque el paso a las 3D les sentara como una patada en dónde no toca el Sol, como el grandioso EarthWorm Jim con el que tantas horas felices pase.
    Conclusionando. Puede que los años nos hayan cambiado tanto a nosotros como a la industria del videojuego, pero como se suele decir, que nos quiten lo bailao. Estas mascotas permanecerán en el recuerdo de muchos y eso es señal de que tuvieron su bien merecido momento de gloria.
    Un abrazo bien grande.

  3. Jejejejeje… gran artículo de nuevo. No conocía el término “teabagging”, pero mola mucho más su equivalente en castellano: “Hacer un Mortadelo”.

    Besos y abrazos.

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