-UN NUEVO COMBO DE RECOMENDACIONES DE JUEGOS DE LA 32 BITS DE SONY-
“Pero Pepino, ¿no te cansas de hacer siempre los mismos posts? porque a los demás sí que nos tienes ya hartos. Eres más pesao que un collar de melones”. – Seguro que es esto lo que estás pensando en este momento mientras niegas con la cabeza con gesto de desaprobación. Y a ver, lo entiendo, porque no hice ya un post como éste, sino que hice dos. ¡Y ahora toca el tercero! y es comprensible que eso pueda llegar a cansarte, pero es que siempre que me paro a pensar me doy cuenta de que en el anterior me dejé muchos buenos juegos en el tintero, y como comprenderás, me veo en la obligación moral de ponerle remedio a eso. Uno tiene sus principios.
Además, tengo comprobado que este formato de artículos tipo “lista de juegos” funcionan de rechupete a la hora de traerme tráfico a la web… así que vamos del tirón a ver, sin ningún orden en particular, otros diez grandes títulos tremendamente infravalorados del catálogo de la Playstation. Y ojo, porque algún título de los que viene hoy tiene delito que haya pasado tan desapercibido. ¡Ponte calzoncillos limpios, que vamos al lío!
1) AKUJI THE HEARTLESS

Seguro que recuerdas con cariño el maravilloso Legacy of Kain: Soul Reaver, ¿verdad? Pues cambia la ambientación de vampiros por brujería y vudú, y tendrás Akuji the Heartless. Aunque no obtuviera ni por asomo la calidad ni el reconocimiento de Soul Reaver, este Akuji the Heartless sigue siendo un videojuego muy a tener en cuenta, y también es justo señalar que Soul Reaver salió dos años después, por lo que lo tuvo más fácil a la hora de exprimir la consola y ofrecer un resultado más pulido.
La historia de este juego cargado de aventura, plataformeo y acción nos lleva a controlar al sacerdote guerrero Akuji, quien en el día de su boda su malvado hermano Orad le arranca el corazón (literalmente). Gracias a los encantos del vudú ahora se ve forzado a vagar por el infierno recogiendo las almas de sus antepasados para liberarse y enfrentarse a su hermano (a quien por descontado ya le ha retirado el cubierto en el banquete nupcial) y recuperar a su novia para celebrar la noche de bodas.
Nos tocará enfrentarnos a monstruos, brujos, políticos corruptos y demás aberraciones del infierno, además de sortear trampas y secciones de plataformas muy chungas y resolver puzzles a tutiplén. Akuji the Heartless destaca por su tono oscuro y macabro (muy en consonancia con la trama del juego), y si bien sufre un poco en el apartado gráfico y en el control, aprueba con nota en el concepto de juego, la diversión que ofrece y su música, que es toda una delicatessen.
Si desconocías la existencia de esta obra de Crystal Dynamics, dale una oportunidad a pesar de que no ha envejecido del todo bien, y ya me lo agradecerás en el futuro. Y si no, pues te arrancaré el corazón y te robaré a la parienta. Estás avisado.
2) EINHÄNDER

Detrás de ese nombre que parece el grito de batalla de Chiquito de la Calzada se esconde un matamarcianos clásico que recuerda a grandes del género como Gradius o R-Type, que se desarrolla en un scroll horizontal 2.5D con estética lowpoly y con más acción que una fiesta de pijamas en la franja de Gaza.
Einhänder nos traslada al año 2145, donde debemos pilotar una de las tres naves disponibles (conocidas como “Einhänders”, de ahí el nombre del juego) y reventar a todo cristo con el fin de conseguir recursos vitales para la superviviencia de la colonia lunar Selene. El girito de guión que te hace caer de culo del asiento es que para ello debes atacar a la Tierra, que es el único lugar donde existen dichos recursos. Por lo tanto, nuestro protagonista comienza a cuestionarse las órdenes de sus superiores, por lo que decide finalmente volverse un renegado y cambiarse de bando.
A nivel jugable, lo curioso de este título es que tus naves poseen una ametralladora y un brazo mecánico para recoger las armas soltadas por los enemigos destruidos. A esto súmale que puedes cambiar tu ametralladora estándar por otras armas durante tu partida: escopetas, ametralladoras gatling, lanzagranadas, lanzacohetes y hasta espadas láser. E incluso puedes intercambiar la posición de tu arma principal con la de tu brazo mecánico, cambiando el ángulo y el patrón de disparo de ambas. Ya ves que aquí hay acción frenética (sobre todo cuando hay jefes finales gigantes), pero también un punto importante de estrategia en lo que a gestión de armamento se refiere. Suena bien sobre el papel, pero se disfruta aún más cuando te pones a los mandos, especialmente si prestamos atención a la colosal banda sonora de música electrónica y atmosférica del compositor Kenichiro Fukui.
Como curiosidad extra te diré que este título, considerado de culto a día de hoy, fue desarrollado por Squaresoft. Sí, sí, la misma compañía artífice de grandes obras del JRPG como Final Fantasy, Chrono Trigger, Xenogears, Parasite Eve, Secret of Mana o Vagrant Story. Eso no te lo has visto venir, ¿verdad?
Es muy probable que si no eres un recalcitrante y apestoso frikazo de los videojuegos como yo no conozcas este juego, y eso no se debe a tu ignorancia videojueguil, sino a que Einhänder nunca salió oficialmente en Europa. Para jugarlo, tocaba o bien viajar a Japón o Estados Unidos, o bien ponerse la pata de palo, el parche en el ojo y surcar los mares pirateando a lo grande. Pero bueno, este pequeño problema es fácilmente salvable a día de hoy gracias a la emulación, así que ya sabes, no hay excusa para no dejarte los pulgares pegando tiros en este juego al más puro estilo de la vieja escuela.
3) BUST A GROOVE

Hubo una época en la que los juegos musicales y de bailoteo se multiplicaban en el catálogo de la PSX como gremlins mojados, pero sin duda uno de mis favoritos siempre fue Bust a Groove, y razones no le faltan. Verás, para explicarte cómo es este juego necesito que te imagines un juego de lucha al estilo de Tekken o Street Fighter. Te enfrentas a alguien ejecutando combos, pero en este caso tienes que realizar las combinaciones específicas que aparecen en pantalla y al ritmo de la música para derrotarle. Ah, y no das puñetazos y patadas, sino que luces tus mejores pasos de baile. Sí sí, como en Parappa the Rapper, pero mejor.
Bust a Groove se encarga de hacerte sentir en todo momento que estás en una fiesta. Y aquí es donde se vuelve tan divertido como peligrosamente adictivo. Porque aquí si fallas el ritmo, pierdes el combo, te quedas vendido y tu rival te puede meter un ataque especial que te jode la coreografía. Aquí hay tensión de verdad, de la de apretar el culo mientras miras la secuencia en pantalla. Y cuando ambos jugadores están en racha, clavando los movimientos y respondiéndose el uno al otro, parece que estés en una batalla de baile sacada de una peli de los 90.
Tendrás que escoger uno de los distintos personajes disponibles, a cada cual más estrafalario: Tienes por ejemplo a Heat, un experto en breakdance que de alguna manera es capaz de controlar el fuego. Hiro, que viene a ser el John Travolta del Temu, obsesionado con la música disco. Frida, la Christina Aguilera de Aliexpress. Strike, el rapero gangsta chungo, Pinky, toda una diva al estilo de Beyoncé… ¡y muchos más, incluso algunos de ellos secretos! Y cada uno tiene su escenario y tema musical propios, la gran mayoría de ellos muy molones y marchosos. Como verás aquí hay flow para dar y regalar.
Aparte de todo lo dicho, hay algunos detallitos que me encantan, como por ejemplo que el juego esté totalmente traducido y doblado al castellano (lo cual no era demasiado común en 1998), el narrador que va animando el guateque con sus comentarios, el hecho de que la cámara se va enfocando en el bailarín que mejor lo está haciendo, y que todos los temas tienen un momento para que te marques un solo y te luzcas. Ese será el momento idóneo para sacar los “pasos prohibidos”.
En definitiva, puede que no salgas de aquí convertido en el próximo Michael Jackson, pero sí te digo una cosa: como juegues una partida con colegas en el multijugador, esto se convierte en un pique enfermizo de ésos que acaban degenerando en gritos, piques insanos y alguno levantándose del sofá para bailar de verdad.
4) ROLLCAGE

Velocidades de vértigo, explosiones, gasolina y musicón a todo trapo. ¿Es Wipeout? no, pero es un título que si bien no marcó un antes y un después en la historia de los videojuegos como la popularísima saga de carreras de naves futuristas, es una auténtica bestia jugable que reúne ingredientes similares para ofrecernos un grandísimo juego de velocidad frenética y acción extrema: Rollcage.
Y sí, el concepto de juego es muy similar al de Wipeout, y tiene sentido si nos fijamos en el hecho de que ambos juegos fueron desarrollados por Psygnosis. Eso sí, Rollcage cambia las naves por coches que como tienen las ruedas más grandes que el chasis, pueden correr por las paredes y el techo, alcanzando velocidades de más de 800 kilómetros por hora. Y es un título con suficiente carisma y personalidad propia como para ser considerado algo más que una mera imitación de Wipeout.
Y por supuesto, los coches también pueden usar turbos en carrera y armas a cascoporro. Hay varias muy cabronas, como el rayo de hielo que congela el asfalto a tu alrededor para que los rivales pierdan el control, misiles teledirigidos que destrozan todo lo que pillan o incluso un cohete que siempre va a por el que va primero en la carrera. Y lo mejor es que suele haber edificios y rascacielos diseminados por los curcuitos, y puedes destruirlos también para que caigan derribados sobre la pista y frenen a tus oponentes. Un pasote.
Pero no te flipes todavía, que aún tengo más que contarte: hay seis corredores a escoger, cada uno con su bólido y sus características específicas, pero lo mejor es que cada uno tiene su personalidad cuando es controlado por la IA: uno será muy agresivo y tenderá a centrarse a reventar contrincantes, otro será más esquivo y querrá escaparse del pelotón, etcétera. Y esto se nota en el transcurso de la competición.
¿Quieres aún más? Pues ahora sí, prepárate para emocionarte muy mucho y muy fuertemente, porque como guinda del pastel, la banda sonora está conformada por temazos increíbles de la escena de la música electrónica británica, drum & bass, trance, techno industrial, un poquito de breakbeat… incluyendo algunos temas de Fatboy Slim, entre otros. Imagínate ahora escuchar esos temardos mientras corriendo con tu coche sales despedido de una rampa a 1000 km/h mientras te persiguen dos rivales lanzándote misiles y un rascacielos se derrumba ante ti. Cágate lorito. No es magia, es simplemente Rollcage. Y si no lo jugaste en su día, acabas de encontrar una excusa cojonuda para arreglar ese error histórico.
5) LIBERO GRANDE

En la primera Playstation hubo juegos de fútbol a patadas (nunca mejor dicho), pero Libero Grande merece un lugar en este artículo porque fue un título único en el género. Este deportivo juego de Namco nos proponía una muy novedosa idea por aquel entonces: jugar el Mundial de Fútbol encarnando a una de las 32 selecciones nacionales disponibles, pero controlando únicamente a un jugador del equipo, el líbero. La cámara se mantenía a tu espalda, casi a ras del césped y dejándote visualizar el esférico en todo momento. Tenías que jugar en equipo, obviamente, pero tú acabarías siendo el jugador decisivo.
No te creas que uno se aburría cuando no tenía el balón, porque cuando tocaba defender, podías ordenar a tus compañeros que robaran la pelota o hacerlo tú mismo, y cuando eran tus compañeros los que tenían la posesión de la pelota podías pedirles que te la pasaran o chutasen a puerta, así que como ves, la estrategia era importante. No valía con ir como un pollo sin cabeza detrás del balón como en el patio del colegio.
Con un aire tremendamente arcade, muy al reconocible estilo de Namco, los partidos eran rápidos, cortos y era fácil ver la pantalla de Game Over. Los gráficos eran limpios y correctos (aunque las animaciones algo lentas), el control era bastante tosco y la IA a veces hacía cosas rarunas, pero la experiencia es muy divertida y eso es lo más importante. Fíjate como es la cosa que años después los todopoderosos FIFA y PES copiarían descaradamente esta forma de juego con sus modos de carrera individual…
Aun con todo, Libero Grande no fue el mejor juego de fútbol de la PlayStation ni de lejos, pero sí uno de los más valientes, sin duda alguna. Solo por eso ya merece que le hagas caso. No me vengas luego llorando diciendo que no te lo avisé.
6) TECHNOMAGE: EL RETORNO DE LA ETERNIDAD

Es el turno ahora de un juego que muy poca gente recuerda. Y es normal, ojo, porque la verdad es que tampoco es que fuese la gran cosa, sinceramente. ¿Que por qué lo he metido en la lista, me preguntas? pues por dos razones muy claras: La primera, por mi evidente inteligencia borderline, y la segunda es porque me encanta la premisa argumental que plantea. Me explico.
Verás, en este juego se te presentan dos razas muy distintas y enfrentadas entre sí: Los steamers, que son personas que basan su modo de vida en la ingeniería y las máquinas, y los dreamers, que pasan de mierdas tecnológicas contaminantes y se dedican en cuerpo y alma al dominio de la magia. Estas sociedades son bastante racistas y xenófobas la verdad, porque viven aisladas la una de la otra y tienen prohibido mezclarse entre sí. Y ahí es donde entra el personaje al que tú encarnas, Melvin, que es hijo de una dreamer y un steamer. Por si fuese poco el bullying constante al que se ve sometido por su condición de mestizo, se ve obligado a abandonar Dreamertown y a su pobre madre cuando unos monstruos atacan el pueblo, porque todos los aldeanos le echan la culpa de la desgracia a él. Con este percal, le tocará investigar el origen de estos ataques y así restaurar su honor. La parte buena es que por su mezcla de sangre, Melvin es capaz de dominar tanto los artilugios mecánicos como la magia…
Esta trama con un claro mensaje antirracista alberga una aventura con toques de rol muy apañada, al más puro estilo de Alundra o los The Legend of Zelda más clásicos (salvando las distancias, claro). Entonces, para salvar el mundo del mal (lo que viene siendo un martes cualquiera en un videojuego de la época) nos tocará explorar el mundo de Gothos combatiendo contra criaturas malvadas y jefes finales, conversando con un montón de personajes secundarios, resolviendo puzzles utilizando elementos del escenario y una buena selección de objetos que iremos consiguiendo a lo largo de la aventura, e incluso enfrentándonos a variadas secciones de plataformas.
La estética de Technomage mezcla escenarios en 3D con sprites en 2D. En general no ha envejecido del todo bien y se ve bastante feote la verdad, pero desprende un rollito noventero muy particular que le da cierto encanto a pesar de todo. Ah, y sí es justo puntualizar que el juego vino a nuestras tierras con una perfecta traducción y doblaje al español, y que el título cuenta con unas escenas de vídeo prerenderizadas que lucen genial para la época, así que no todo son malas noticias en lo que respecta al apartado técnico de este título.
En resumidas cuentas, si eres un fanático de los juegos clásicos de rol y aventura y siempre andas buscando algo nuevo que jugar, la original propuesta de Technomage te va a sorprender y te puede dar un porrón de horas de entretenimiento. Así que ya sabes, si te mola rascar en el fondo del catálogo de PlayStation en busca de cosas diferentes, aquí tienes material extra premium.
7) TOCA WORLD TOURING CARS

La prolífica saga de Codemasters TOCA (que no, no va de tocar cosas, sino de coches) comenzó su andadura en PC y Playstation. Y ésta, que es la tercera entrega de la serie, fue la única exclusiva de Playstation. En esta ocasión pasamos de centrarnos en campeonatos de turismos británicos o alemanes a competir por todo el mundo.
De esta manera, correremos por una barbaridad de legendarios circuitos reales (Suzuka, Laguna Seca, Monza, Silverstone, Catalunya, Nürburgring, etc…) teniendo a nuestra disposición un impresionante plantel de vehículos también reales de auténtico lujo de marcas como BMW, Nissan, Renault, Audi, Honda, Opel, Ford, Volvo, Peugeot, Lexus… No es Gran Turismo, pero en cuanto a capacidad de garaje tampoco tiene nada que envidiarle. Y además aquí no vienes a sacarte el carnet de conducir ni a admirar coches en un menú bonito: aquí vienes a correr de verdad, sudando cada curva como un campeón.
Y es que a diferencia de otros títulos de conducción más populares, las carreras son muy duras. Para empezar aquí se ven las caras hasta 12 vehículos en la parrilla de salida, y aquí no van todos pegaditos en fila todo el rato a velocidad de tortuga para que los adelantes a todos antes de la primera curva y ganes fácilmente la carrera, qué va. Siempre habrá algunos pilotos más habilidosos que tomarán la delantera y te costará horrores alcanzarles, y ya no digamos adelantarles y mantener la posición. Suelen cerrarse bien en las curvas para frenarte el paso, e incluso pueden llegar a embestirte para que te estrelles si lo ven necesario. Cada adelantamiento es un desafío, y realmente sientes la emoción pura de la competición. Además las carreras son muy dinámicas, impredecibles y sobre todo divertidas, porque pueden pasar cosas como que cualquier piloto acabe saliéndose de la pista, o provocando un accidente múltiple, cosas que no eran nada comunes en los juegos de coches de su época.
¿Cómo? ¿Que todo esto te parece poco? Pues te digo más: multijugador a pantalla partida, intro chulísima que mezcla imágenes del motor del juego con vídeos reales y musicón de fondo, posibilidad de añadir un toque extra de estrategia a las carreras añadiendo paradas en boxes, un apartado gráfico muy notable aunque flaquea cuando se juntan muchísimos coches en pantalla, varias cámaras distintas incluyendo una muy realista desde el interior del coche con todo lujo de detalles, la opción de modificar la mecánica de los automóviles, una barbaridad de turismos ocultos desbloqueables consiguiendo puntos, completísimo sistema de daños en tiempo real tanto mecánicos como visuales y exquisita traducción y doblaje al español, incluyendo los mensajes por radio de los ingenieros y el narrador que incluso detalla la tabla clasificatoria después de cada carrera.
Por todo esto y más cosas que seguro que me dejo en el tintero, me parece una injusticia que este juego no recibiese más atención en su día. Si hay un título de conducción que se ajuste perfectamente al concepto de “joya infravalorada de la Playstation”, es World Touring Cars. No tengo ninguna duda de ello.
8) G-DARIUS

Si después de haber jugado a Einhänder te has quedado con ganas de matar más marcianitos estás de suerte, porque ahora es el turno de un peso pesado del género. Y es que la reputada franquicia Darius es una veterana en lo que se refiere a destruir naves enemigas en espectaculares entornos futuristas, y ésta que nos ocupa, la sexta entrega de la serie, fue la primera en mostrar gráficos tridimensionales (aunque manteniendo la acción en 2D) y también la primera en aparecer para la consola gris de Sony.
Aquí encontrarás lo que cabe esperar de la saga Darius: acción arcade directa, rápida y muy intensa, con ese punto clásico que con el paso de los años envejece mejor que el buen vino. La cosa es que aquí se viene a pegar tiros a todo lo que se menea, pero no te esperes marcianitos o robots al uso, qué va: por alguna razón que se me escapa, los enemigos son siempre criaturas marinas robóticas. Sí, tal cual suena. Prepárate para derribar carpas, salmonetes, bacalaos, pulpos, sardinas, tiburones y besugos mecánicos. Y de hecho será muy común que parte de los escenarios (espectaculares por cierto) transcurran bajo el océano. Pero esto no significa que se limiten a hacer un ataque Salpicadura como si de un Magikarp se tratasen, ya que van bien pertrechados de rayos láseres, bombas, misiles y todo el arsenal típico.
¿Y qué tienes tú para luchar contra la mafia de la pescadería? Pues justo aquí viene el punto curioso de G-Darius. Además de tener tus clásicas ametralladoras como arma principal, tienes la posibilidad de capturar a las naves enemigos y hacer que trabajen para ti. Para ello cuentas con unos orbes, que cuando los lanzas y alcanzan a un enemigo, éste se va a tu lado y dispara a sus ex compañeros de trabajo, respetando su patrón y tipo de disparo previos. ¿No es una genialidad? Y es que como te imaginarás, esto le da a este juego unas cotas de variedad altísimas, y también muchas variables estratégicas. Y por si eso fuese poco, tras superar cada nivel puedes elegir caminos distintos, por lo que hay aún más variedad. ¡Ah! Y por descontado, puedes jugar en modo cooperativo con un colega, si lo tienes.
Pero donde G-Darius realmente consigue que se te ponga el pito pino es en los enfrentamientos contra los jefes finales. Son gigantes, gargantuescos, se mueven con una velocidad increíble mostrando todos sus polígonos y su tridimensionalidad y tienen ataques de esos que ocupan casi toda la pantalla. La música se intensifica y todo se torna vibrante y frenético… es la expresión máxima de videojuego, adicción increíble y diversión pura y dura. Tanto es así, que incluso hay un modo de juego llamado “VS Boss” que te permite simplemente enfrentarte directamente a todos los jefes que quieras.
Así que ya sabes, si tienes una Playstation y eres un enfermo de los shoot’em up de toda la vida, G-Darius es indudablemente un título que tienes que tener en tu juegoteca. Y es que nunca sabes cuándo vas a tener que defenderte de un arenque robot con lanzamisiles…
9) WILD 9

Si cada día le dedicas más horas a los videojuegos que a tu familia, es posible que te suene el nombre de David Perry. Este tipazo es el fundador de la ya extinta desarrolladora de videojuegos Shiny Entertainment, que nos trajo varios juegazos como Earthworm Jim o MDK. Estos juegos siempre tenían algo en común: humor muy absurdo, situaciones loquísimas y personajes estrafalarios. Y siguiendo a rajatabla esos patrones tan marcados, en 1998 lanzaron Wild 9 para Playstation.
Este título es esencialmente un plataformas con gráficos en 3D pero en el que la acción se desarrolla en 2 dimensiones (aunque alguna vez que otra se permite al jugador desplazarse hacia el primer plano o al fondo de la pantalla). Aquí te mueves en un ambiente espacial futurista ciberpunk muy chulo y muy cartoon. Y controlas a Wex Major, el líder de una entrañable banda de piratas espaciales formada por nueve adolescentes mutantes (los Wild 9) que luchan contra el malvado tirano Karn. El resto de tu grupo ha sido secuestrado, por lo que te toca ir a salvarlos y derrotar al malo maloso.
La parte divertida de todo esto es que para lograr tu objetivo cuentas con el Rig, un arma que lanza un potente rayo de energía que te permite agarrar, lanzar y aplastar a los esbirros de Karn. El juego aprovecha esto al máximo incitándote a que le hagas todo tipo de perrerías a los enemigos: lanzarlos a los pinchos y que se queden ahí clavados para crear una plataforma, arrojarlos a engranajes de grandes máquinas industriales para que se estropeen, tirarlos a piscinas de ácido, elevarlos en el aire para que se decapiten con los ventiladores del techo, estamparlos repetidamente contra el suelo hasta que revientan… ¡bienvenido al festival del suplicio ajeno espacial! Si es que hasta existe una puntuación de tortura. ¿A que ya este juego te va pareciendo más interesante?
Pero el rayo este no solo sirve para cometer acciones macabras y crueles, también te servirá para trasladar cajas, activar palancas, balancearte por dispositivos y ayudarte con los saltos más complicados, etc. Se le saca mucho partido a esta mecánica, y le da un toque muy original y sobre todo terriblemente divertido a la obra.
Si tengo que decir algo negativo de Wild 9, creo que solo puedo nombrar dos cosas: el control, que es más duro que la clavícula de un transformer, especialmente en los saltos, y los gráficos, que resultan ser algo feotes y no han envejecido muy bien que digamos.
Como datos curiosos, te diré que la música estaba a cargo de Tommy Tallarico Studios y que los gritos del protagonista los hizo el propio Tommy. ¡Ah! Y algunas de las canciones del juego fueron reutilizadas de MDK. Parece ser que el propio Dave Parry quería en algún momento lanzar una secuela, remaster o remake de Wild 9, pero parece que la cosa se quedó solo en eso, en una idea. Es una lástima, porque estamos ante uno de esos juegos raros, gamberros y con personalidad propia que hoy en día prácticamente han desaparecido.
Wild 9 no es bonito ni es cómodo, pero si te apetece jugar a algo diferente, algo salvaje y un poco cabrón, aquí tienes material de sobra. Además, siempre puedes desahogarte reventando enemigos de formas creativas, y eso nunca viene mal, ¿verdad?
10) KLONOA: DOOR TO PHANTOMILE

Bien, para el final me he guardado un peso pesado. Y es que le tengo un cariño enorme a Klonoa: Door to Phantomile, porque cuando era un mocoso le eché millones de horas a la demo, embobado con esa música tan maravillosa que tiene y con el colorido que emana y el buen rollo que transmite en cada uno de sus bytes. Me parece justo guardarle aunque sea un huequito en uno de estos artículos, que bien se lo merece. Porque este simpatiquísimo juego de plataformas con acción 2D en bellísimos niveles 3D desprende un candor y una pureza que parece sacada de lo mejor del género en la época de los 16 bits.
Klonoa, el gatete protagonista, que bien podría haberse convertido en la mascota de Namco (con permiso de Pacman), tendrá que viajar por un mundo fantástico repleto de colorido y criaturas monísimas en una aventura muy variada y llena de buenos momentos. Como era de esperar, habrá muchos monstruitos que intentarán detenerle, pero el felino tiene un anillo mágico que hace que los enemigos se hinchen como si fueran globos, para así levantarlos y lanzarlos por ahí, ya sea al vacío, contra el suelo, contra paredes o contra otros enemigos. Te imaginarás el juego que esa mecánica puede llegar a dar.
¡Y qué decir de los niveles! Variados, muy bien diseñados y que te sumergirán de lleno en la aventura. Combinan plataformas, puzzles, acción y muchos enemigos rollizos y entrañables de una forma muy equilibrada, casi siempre introduciendo nuevas ideas y desafíos para que no te aburras ni un segundo.
Puede que este videojuego no sea el más loco, ni el más adictivo, ni el más raro, ni el mejor técnicamente… pero sin duda Klonoa: Door to Phantomile sí es uno de los más especiales, de los que dejan huella (de gato) en tu corazoncillo de jugador. De ésos que te dejan una sonrisilla bobalicona mientras juegas y te hacen pensar “joder, ya no se hacen juegos así”. Vale que hay opciones plataformeras mucho mejores en la Playstation, como Crash Bandicoot o Spyro, pero para aquellos que conocimos a Klonoa lo recordamos con mucho cariño. Y es que te transporta automáticamente a otra época con solo escuchar su banda sonora. Y eso no lo consigue cualquier juego.
EN CONCLUSIÓN
Y hasta aquí llega este nuevo repasito a joyas infravaloradas de la primera Playstation. Como ves, detrás de los Metal Gear Solid, Final Fantasy, Resident Evil, Tekken, Tomb Raider, Gran Turismo y demás sospechosos habituales, hay más. Muchísimo más. Y esta trilogía de posts creo que lo demuestra, porque con la tontería ya van 30 juegos que no suelen estar para nada en las listas de tops de la PSX pero que sin embargo son grandes juegazos que merecen mucho la pena.
Y sí, vale, algunos eran feos y otros tenían controles más duros que una barra de pan de ayer, y otros tantos probablemente vendieron menos copias que un calendario de Falete en una convención de culturismo. Pero todos ellos tenían algo especial, y creo que precisamente ahí reside la magia de aquella época. Las compañías entonces se atrevían a experimentar más, a probar ideas absurdas, a sacar juegos extraños que hoy muy pocos ejecutivos aprobarían ni después de inhalar tres bidones de pegamento industrial. Ahora casi todo tiene que dirigirse al gran público para ir a lo seguro, ser gigantesco, ultrarrealista y vender 14 millones de copias en dos semanas o se considera un fracaso. Sólo los indies tienen las agallas para innovar lo suficiente.
Por cierto, tengo que aclarar que todas las capturas que acompañan este artículo están tomadas por mí usando Duckstation, que ya sabes que uno intenta currarse un poquito estas cosas y no ir robándole imágenes al señor Google como un mapashito digital. Por eso verás que las texturas de los juegos lucen un poco mejor de lo que lo harían de forma nativa en la consola.
La cosa es que ya llegados a este punto creo que podría dejarlo aquí, porque tres artículos hablando de joyitas de la PSX son más que suficientes, ¿no? Aunque seguramente me vengas a la caja de comentarios a decirme algo como “¿Y por qué no has metido el juego X, venao?”. Pero tranquilo, hombre. Respira hondo y escríbeme en los comentarios cuáles crees que deberían hacer aparición en una hipotética cuarta parte, si se diera el caso de que la escribiese, quién sabe.
Igual todavía me he dejado alguna joya escondida entre las profundidades del catálogo de la gris de Sony…
¿Tú qué crees?






2 respuestas
¡Ya se hacía de rogar un nuevo artículo de la web más pepina de la interné!
Pues de esos 10 tenemos que reconocer que solo conocemos y hemos podido probar el Bust a Groove, G-Darius y Klonoa (también en demo como tú y quemando el cd,cosas de que nos crearan pobres y no tener para jueguicos). De los demás ni papa pero vamos a echarles un ojo después de leer este pedazo de post y venderlos tan bien,tocayo.
Por añadir algunos a un futuro post te diríamos el C-12 y los Fear Effect,que le dimos buenas horas de juego.
Un abrazote grande y nos seguimos leyendo sin falta.
Precisamente el C12 sería uno de los candidatos a aparecer en una futura lista, si la hiciera. Los Fea rEffect siempre me han llamado la atención, pero nunca los jugué… así que no puedo recomendarlos.
Gracias por pasarte y comentar, que me da la vida. (Esto me recuerda que aún no he leído tu último post, voy a ver si le pongo remedio a eso).