KENSHI: EL VIDEOJUEGO DEFINITIVO

-UNA ENTUSIASTA Y DETALLADA RECOMENDACIÓN DE UN EXCELSO VIDEOJUEGO-

“Pepino, eres tontísimo y a cada día que pasa te esfuerzas más en demostrarlo. ¿Cómo va a ser el videojuego definitivo un título que no lo conocen ni en su casa a la hora de comer? Donde se pongan el FIFA y el Carlosduty que se quite lo demás, pringao”. Podría pasar que tu opinión se asimilase a ésta que acabo de plasmar aquí, aunque sinceramente espero que no. Seguramente no conozcas este videojuego, pero tranquilo que aquí estoy yo para dártelo a conocer, y puede que entiendas por qué digo eso de que es “el videojuego definitivo” (aunque reconozco que quizá me he pasado con tal afirmación).
 
Hay una razón muy clara de por qué no te hablo de Kenshi dedicándole un empepianálisis, y es porque no quiero aburrirte con un análisis al uso. Quiero contarte todo lo que este videojuego esconde en su interior y quiero que te enamores de él sin remedio como lo hice yo, y analizarlo como tal no servirá.  ¿Cuál es la mejor forma de contagiarte el amor por Kenshi? explicándote de qué va esto y contándote relatos de cosas que me han pasado en el juego.
 
Lo de definitivo lo digo porque es un juego que lo abarca todo. Sigue leyendo y lo entenderás.
 
¿Por dónde empiezo? Veamos… Imagina un videojuego de rol con un mundo abierto inmenso (estamos hablando de más de 850km cuadrados de mapa) y que no tiene ningún argumento. No eres el elegido para salvar el mundo ni nada de eso. De hecho este título te recuerda constantemente que no eres especial. no eres más importante que nadie ni más fuerte que nadie, tan solo eres uno más, y eres totalmente prescindible y olvidable. No vales nada. Es más, tampoco tienes ninguna misión ni nada parecido. Entonces, ¿por qué recomiendo este videojuego? ¿cuál es el punto de jugar a Kenshi?
 
El secreto reside principalmente en esa carencia de argumento, porque eres tú quien lo va estableciendo con sus acciones y tu imaginación. Al comenzar una partida te creas un personaje (o varios) customizándolo desde cero. Puedes elegir nombre, género, color de piel y pelo, altura, musculatura, peinado, especie (sí, hay distintas especies y razas jugables), y todo lo que quieras. Y antes de comenzar a jugar deberás escoger un punto de partida que regirá en gran medida cómo se va a desarrollar la aventura que estás por comenzar. No te engañes, siempre vas a empezar siendo un mindundi que no sabe hacer nada, más pobre que las ratas y que no tiene ni media hostia, pero puedes convertirte en quien tú quieras… con el tiempo.
 
El editor es muy completo, pero tus personajes seguro que van a salir más feos que el parto de Mick Jagger.
 
Kenshi no va de nada en concreto, va de lo que tú quieras que vaya. Podríamos decir que es un sandbox con elementos de rol y de estrategia en tiempo real. Puedes elegir ser un comerciante, un granjero, un cazarrecompensas, un guerrero, un médico, un ladrón, un ninja, un esclavista (o un esclavo), un explorador, un vagabundo, un bandido, un ingeniero… Incluso puedes ser un traficante de drogas. También puedes construir tu propia ciudad desde cero y gestionarla casi como si fuera un SimCity. O crear tu propio ejército a base de reclutar guerrilleros y mercenarios y dedicarte a arrasar ciudades como si estuvieras en el Age of Empires 2. Y eso que normalmente comenzarás controlando un solo personaje, pero puedes llegar hasta la friolera cifra de 30 a la misma vez, y nada más y nada menos que hasta 256 si usas mods… ¡así que imagínate todo lo que puedes llegar a hacer! 
 
Las posibilidades son infinitas, aunque vas a tener que trabajar mucho para conseguir lo que quieres, porque de hecho, de lo primero que te tendrás que preocupar es de simplemente sobrevivir. En tu travesía te encontrarás con bandidos, sectas caníbales, bestias salvajes… toda clase de peligros acechan ahí fuera, pero nadie dijo que fuera a ser fácil, más bien todo lo contrario.
 
Este juego es muy realista porque vas a comenzar siendo un don nadie y las vas a pasar canutas para conseguir cualquier meta que te propongas. ¡Igual que en la vida real!
 
Kenshi es un juego difícil, muy difícil. Lo más probable es que en tus primeras partidas apenas puedas sobrevivir al primer día, y lo digo en serio. Normalmente empezarás en un pueblucho de mala muerte o en el desierto, y hasta que aprendas a manejarte con lo más básico seguramente te lleves unas cuantas palizas y acabes en coma o muriendo desangrado, literalmente. Si tienes algo más de suerte acabarás en manos de unos esclavistas y te encerrarán en una jaula minúscula hasta el fin de tus días. Y como te pillen tratando de huir te vas a llevar otra paliza. Y si por algún casual logras escapar… buena suerte ahí fuera.
 
Pero bueno, antes dije que iba a contarte historias que he vivido en Kenshi para que comprendas por qué me ha impresionado este juego, y ahora voy a eso, no me enrollaré más. Por ejemplo, comencé mi primera partida en mitad de la nada, solo con unos harapos mugrientos y un palo mohoso. Al poco de vagar por ahí, me encontré una torre solitaria. Parecía que podrían haber muchos objetos valiosos en su interior, así que abrí la puerta. al hacerlo, vi que no había nada salvo un montón de cabras, como unas diez. Pensé: “¡Genial! las mato y obtengo su carne, que me servirá como comida, y el resto lo vendo junto a su piel”. Pero antes de terminar siquiera de pensar esa frase, ya se habían abalanzado todas sobre mí reventándome a cornadas y dejándome en coma. Toda una declaración de intenciones de por qué derroteros me llevaría el juego. 
 
En mi partida principal, la que llevo más avanzada, tenía ya un grupo de siete aventureros que fui reclutando en el transcurso de mis viajes. Con ellos me adentré sin saberlo en una zona en la que habitan los neblinos, una raza de enjambres caníbales. Me venían a oleadas, y con mi grupo de guerreros los mantenía a raya, pero eran tantos que llegó un momento en el que mi grupo fue derrotado… así que estos neblinos los apresaron a todos, y a una de mis guerreras shek la ataron a un poste y un neblino se la comió viva literalmente, mientras que el resto de neblinos rezaba de rodillas emitiendo extraños chillidos de alegría. Pero qué hijos de la gran…
 
Imagina mi cara cuando me vi en esta situación. Creo que nunca me ha pasado algo así en un videojuego, pero es que en Kenshi puede pasar de todo.
 
En otra ocasión me ocurrió lo siguiente. Tras una desafortunada reyerta con bandidos en el desierto, mi personaje perdió un brazo. Sin embargo conseguí llegar hasta una aldea en las ciénagas donde entre otras muchas cosas vendían brazos y piernas protésicos, y eso era justo lo que necesitaba. Compré un brazo metálico de no muy buena calidad pero totalmente funcional (no fue barato, como es lógico), y continué explorando el mundo. 
 
Volví al desierto y divisé una ciudad bastante grande en el horizonte, así que me encaminé hacia ella con la esperanza de comprar víveres y quizás reclutar compañeros de viaje que me hicieran de guardaespaldas. Sin embargo resultó que esa ciudad estaba bajo el control de la Nación Sagrada, una de las facciones más importantes del universo de Kenshi, y que se caracteriza principalmente por ser una dictadura religiosa, violenta, extremista y racista a más no poder. De hecho, su fe les exige matar, o como mínimo encerrar en campos de concentración a realizar trabajos forzados a todos aquellos que vean que no sean humanos varones.
 
Yo estaba de suerte, porque mi avatar era un varón humano, así que me sentí a salvo y me dirigí hacia la puerta principal, atestada de guardias. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que se lanzaron todos a por mí como perros de presa, me dieron una paliza de campeonato y me encarcelaron. Luego caí en la cuenta de que al llevar un brazo metálico, para ellos ya no era totalmente humano, sino más bien una aberración maligna que debía ser erradicada. ¡Qué majos!
 
Otra anécdota que me ocurrió en la misma partida fue que conseguí ahorrar suficiente dinero como para, tras hacer un exitoso estudio de prospección previo en busca de agua y recursos en la zona, poder comenzar la construcción de una casita con un banco de trabajo, además de un par de refinerías de mineral, almacenes, un pozo, algún cultivo… El caso es que pasó un tiempo hasta que pude ponerlo todo en marcha. La casa servía para investigar nuevas tecnologías y descansar (instalé varias camas) y en el exterior tenía trabajadores extrayendo mineral que después vendía en la ciudad más cercana.
 
Todo iba bien hasta que un buen día se presentó en la puerta de la casa un destacamento armado hasta los dientes diciéndome que representaba al Gremio de Comerciantes, y que era ilegal levantar un asentamiento comercial en su territorio… pero que podrían hacer la vista gorda y además ofrecerme su protección por una cantidad semanal de dinero… Les dije que mi aldea no tenía fines comerciales, pero no coló puesto que vieron mis refinerías de mineral y las cajas de almacenamiento de materiales varios, así que me dijeron que o pagaba o me tiraban todo abajo y además matarían a todo mi grupo. No me quedó más remedio que pagar, pensando que quizás no pasarían todas las semanas a recoger la pasta, pero sí que lo hacen los cabroncetes, sí. Anda que se les iba a olvidar cobrarme el impuesto revolucionario…
 
Por tener, Kenshi tiene hasta prácticas mafiosas. La madre que los parió…
 
También recuerdo aquella vez, más tarde en esa misma partida, que llevé a mi grupo de expedición a una ciudad perteneciente a los Cazadores de Tecnología, una facción que no es hostil y va a lo suyo, pero tienen las mejores máquinas, armas y mecanismos del juego, y la mayoría a la venta. Yo había conseguido un buen dinero a pesar de los mafiosos del Gremio de Comerciantes y quería comprar nuevos planos de construcción para mejorar mi pueblecito y comprar también un brazo biónico para mi ingeniera, que perdió el suyo en una trifulca con unos piratas.
 
Ya de regreso a casa, con las mochilas cargadas de material muy valioso, unos bandoleros nos emboscaron. Eran más que nosotros y más fuertes, así que huir era la única opción. Nos vinieron desde atrás, y como estábamos en una garganta , solo podíamos correr hacia adelante… pero dicha garganta terminaba en un enorme lago. O luchábamos y perdíamos todas nuestras pertenencias y quizá nuestra vida, o tratábamos de huir a nado, y opté por lo segundo. Un dato importante es que mis personajes apenas sabían nadar, y además llevaban armaduras muy pesadas, pero aun así me pareció mejor opción tirarme al agua y que se salvaran los que pudiesen que quedarme a morir en la orilla.
 
Una buena parte de los bandoleros tenía ballestas, así que imagínate nadar sin apenas saber, con una armadura pesada, la mochila cargada con más peso del que puedes soportar y recibiendo flechazos en el culo. Ya te digo yo que no es tarea fácil.  Pero milagrosamente y sin saber muy bien cómo, logré que todo mi grupo cruzara el lago a nado, aunque bastante malheridos. Cuando me creía a salvo y me disponía a sanar las heridas de mi equipo, me di cuenta de que uno de los bandoleros nos había seguido a nado todo este tiempo, y ahora se encontraba solo frente a todos, nosotros, que aun estando aún bastante pochos éramos siete contra uno, así que le dimos una paliza gitana. ¡Qué bonito es a veces darle la vuelta a la tortilla!
 
Aquí los ves, estos afables bandoleros, tan felices, todos juntitos y tan amigos, que parece que no han roto un plato en su vida. Pues mejor que no te cruces con ellos. 
 
Me han sucedido muchas historias así jugando a Kenshi, y es que el juego a veces incluso provoca situaciones interesantes con eventos aleatorios, aunque la mayoría de las ocasiones ni siquiera es necesario, porque todo fluye solo. Por ejemplo, cuando entras a una taberna es común encontrar a gente dispuesta a unirse a tu grupo por una cantidad de dinero. Te dicen su precio, lo pagas si quieres y ya está. Pero otra veces pasará que el fulano en cuestión tiene una historia que contarte, lo cual nutre su trasfondo personal y hace todo mucho más interesante. 
 
Esto me pasó por ejemplo al llegar a un poblado shek. Los shek son orgullosos guerreros, y el combate es todo para ellos. De hecho, a aquel que cae derrotado en una pelea y sobrevive, le cortan sus cuernos para que viva avergonzado el resto de sus días. Así me encontré en una taberna de esta facción a una guerrera con los cuernos recién mutilados, sin objetivo claro en la vida. Rechazada por los suyos decidió unirse a mí en mis viajes para tratar de recuperar su gloria perdida. O como aquella vez que llegué a un asentamiento de las Ciudades Unidas, una facción que hace del esclavismo su forma de vida. La compraventa de esclavos es lo más común ahí y de hecho es ilegal confraternizar con los esclavos o siquiera declararse en contra del esclavismo públicamente.
 
Aquí la gente va comprando personas como quien compra bragas en el mercadillo. ¡A un euro el puñao, señora!
 
En la taberna local había un borracho que se quejaba de que tenía un esclavo inútil, y que no le daban nada por él. Le propuse comprárselo (me dio lástima el pobre esclavo, además de que siempre vienen bien dos manos más), a lo cual el tipo me miró extrañado pensándose si denunciarme por ser un “amante de los esclavos”, porque era muy sospechoso que quisiera comprar a uno que no sirve para nada. Finalmente accedió a vendérmelo, y tuve suerte porque resultó ser un buen fichaje para mi equipo. A veces también hay historias con final feliz.
 
En otra partida me creé un personaje con la idea de ser una ladrona de guante blanco. Deambulando por el mundo acabé llegando a una pequeña ciudad habitada únicamente por robots. Me metí en todas las casas y comercios que pude a robar más que un político, cuando de repente me pillaron, dieron la alarma y un buen grupo de armatostes mecánicos me dio una paliza que me tembló hasta el teclado.
 
Me dejaron inconsciente, y con paciencia y suerte me podría haber recuperado si no fuera porque si bien le eché mucho de lo primero, no tuve ni una pizca de lo segundo. Y es que al estar en una zona en la que normalmente llueve ácido, mi cuerpo se quedó ahí friéndose en su propio charco de sangre, incluso echando humo, ante la mirada impasiva de mi robótico ejecutor. 
 
 Fíjate bien en esta estampa: lluvia intensa en la noche, un robot con una espada gigantesca y un charco de sangre más grande de lo que sería física y biológicamente posible. Parece esto la portada de un anime chungo.
 
Podría escribir infinidad de párrafos narrando historias que he vivido en el mundo de Kenshi, pero tampoco quiero que esto se eternice y creo que ya es suficiente para que te hagas una idea de lo que este videojuego tiene que ofrecer. Por supuesto, no todo el monte es orégano y el juego adolece de un montón de aspectos negativos. Los gráficos son feos, muy feos. Tanto los escenarios como los personajes lucen como si el videojuego fuese de hace 20 años o más. La interfaz y los menús son horrendos y toscos. Además, está fatal optimizado, y es muy común ver cómo el juego se detiene a cada rato para cargar el terreno que hay frente a ti. Pero aun con todo eso… Kenshi merece MUCHO la pena, por todas las grandes historias que puedes vivir en su mundo.
 
Es difícil entrar en este juego por si extrema dificultad y lo áspero y poco intuitivo de su jugabilidad, pero una vez que consigas pasar todo eso por alto descubrirás que Kenshi es una fábrica de contar historias que tú mismo estás creando. Es como si el juego fuese una obra de teatro y tú inventases el guión y movieses a los actores a tu antojo. Y descubrirás que el argumento que puedes desarrollar con Kenshi y con tu imaginación, muchas veces superará la trama de muchos videojuegos de primer nivel.
 
Imagínate todo lo que podremos disfrutar cuando por fin salga Kenshi 2, que ya está anunciado desde hace un tiempo. Yo mientras tanto, voy a aventurarme de nuevo en el desierto a descubrir nuevos lugares, nuevos personajes y vivir nuevas aventuras, porque yo hace tiempo que acepté sin condiciones el desafío que propone Kenshi. ¿Y tú?
 
 

 

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6 comentarios

  1. ¡Si es que siempre se descubre algo nuevo cada vez que entramos en esta web tan PEPINA! Tenemos que reconocer que no teníamos ni repajolera idea de la existencia de este título y mucho menos de la dificultad que puede acarrear el juego poniendo las cosas tan crudas a la hora de iniciar alguna partida. Aún así, lo probaremos, que estos empepianálisis siempre nos traen cosas de calité.
    Nos leemos sin falta en el siguiente.
    Un abrazote, tocayo.

    1. Yo os vengo avisado a todos de que es MUY difícil entrar a este juego eh, luego no quiero quejas. Yo lo empecé porque ya era conocedor de todas las cosas que podían suceder. Te recomiendo que visites la wiki del juego, veas vídeos, etc. Así aprenderás al menos lo más básico. Y una vez hecho eso, te vas a cagar encima de la risa con las situaciones que se te van a dar.

      Muchas gracias por tu comentario tocayo, ¡otro abrazo!

  2. Vale, lo admito. Este título era completamente desconocido para mí, pero por lo que nos cuentas, y pese a sus fallos, tiene una pinta de lo más interesante. Aparte que me encanta la forma que has elegido para presentarnos este título, basada en las tremendas historias que has vivido jugándolo en lugar de decantarte por un artículo de opinión al uso (que ya hay más que suficientes corriendo por los internetes esos y este toque tan cercano se agradece un montón oye). Vamos, que ya mismo me pongo a ver si puedo echarle una partida… o varias, para aprender como va y eso, y vivir mis propias aventuras en este singular universo.
    Vamos, que te lo has currado y el juego mola que no veas.
    ¡Genial post y un abrazo bien grande!

    1. Para abrazo grande el que te mando yo desde aquí. Te advierto que es muy difícil entrar en este juego, pero como te atrape… amigo, ahí no hay salida posible! ¡Muchas gracias guapetón, un beso con lengua!

  3. Tremendo juego el Kenshi, la de intentos y aventuras distintas he tenido a lo largo de años, todo muy duro, como la vida misma cuesta triunfar y mucho, engancha cosa mala, si algo tiene que salir mal saldrá mal jaja, lo de la lluvia de ácido como no… me pasó. El pánico que tenia a que me comieran vivo a un personaje es para flipar, yo tuve secuestrados en jaulas unos cuantos y no pude rescatarlos nunca, no eran caníbales creo o quizá lo haya borrado de mi mente… traumático sin duda…
    Es increíble leer las experiencias que tuviste, este juego es tan basto y grande que como bien dices, te puede pasar de todo, y aun encima ilustrado con screenshots, buenisimo.
    A ver si se superan en Kenshi 2, seria increíble.
    Con el poco tiempo que tengo y que me cuesta leer, pero tus artículos son magia, empiezas a leer y es imposible parar. Se que debería leer más tus artículos, pero cuando das con el juego que me apasiona, es imposible evitar entrar, aunque este hasta arriba de cosas 😉
    ¡Eres un fenómeno!

    1. ¡Pues muchas gracias hombre! Me alegras la tarde con tu comentario.

      El día que salga Kenshi 2 me lo compro de cabeza sin preguntar el precio siquiera, pago lo que me pidan.

      ¡Un abrazo grande, crack!

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