LA EXPERIENCIA DEL MUNDO ABIERTO, POR THE LEGEND OF ZELDA: BREATH OF THE WILD

-DE CÓMO NINTENDO LOGRÓ HACER DE LA EXPLORACIÓN ALGO INTERESANTE AL FIN –

“Ya está, Pepino, ya tardabas. Parece que haya una norma no escrita sobre los blogs de videojuegos, que estipule que antes o después todos los blogueros del mundillo tengáis que escribir un artículo de opinión sobre The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Ya cansáis, y si los demás blogueros ya me tienen aburrido con este tema, imagínate tú, que encima eres una desgracia humana. Púdrete, a nadie le interesa tu opinión”. 

Me figuro que la crítica inmediata que se dibuja en tu subconsciente en este momento se parece bastante a ésta, y no te culpo por ello. Entenderás sin embargo que un juego como The Legend of Zelda: Breath of the Wild dé tantísimo de qué hablar, más aún cuando ha sabido reinventar la jugabilidad adscrita a los títulos de mundo abierto. Y sí, voy a hablar sobre ello tal y como te imaginas y tal como han hecho antes que yo multitud de blogueros de videojuegos, sé que no estoy siendo nada original con esta entrada. No obstante, en mi caso voy a darle mi toque personal, así que quédate y quizá te merezca la pena saber lo que tengo que decir al respecto. Luego me lo cuentas en la caja de comentarios de abajo del todo, ¿vale? Pero va, no me enrollo más y entro en materia. 

Antes de que sigas leyendo, párate a preguntarte qué es lo que hace tan especial a este juego, si es que lo has jugado. Después continúa la lectura, estoy seguro de que ambos estaremos de acuerdo.

El tema de cómo funcionan el grueso de mundos abiertos en los videojuegos está más que trillado. Muchos, yo incluído, experimentamos un hastío extremo con juegos de mundo abierto que resultan ser genéricos, enormes pero vacíos y sin alicientes que te lleven a explorarlos de cabo a rabo. O bueno, como mucho ofrecen un mapa lleno de iconos que te señalan dónde encontrar los ya típicos coleccionables necesarios para conseguir el 100% y alargar de forma tan innecesaria como soporífera las horas de juego antes de ver los créditos finales. 

Los infames ejemplos que se me vienen a la mente al hablar de este tipo de mundos abiertos son Far Cry, Cyberpunk 2077, Assasin`s Creed, Watch Dogs… la compañía francesa Ubisoft parece muy dada a desarrollar mundos abiertos así, todos clónicos y que no motivan a perderse en los vastos mundos de sus juegos. Carnaza para la sección de juegos de segunda mano del GAME, vaya.

No sé a ti, pero a mí este tipo de juegos me dan una pereza enorme. Es pensar en jugar a un título de estas características, y de repente venirme a la cabeza una inmensa cantidad de iconos en un mapa con misiones secundarias de recadero repetitivas hasta la náusea y varios tipos de coleccionables que nada aportan a la trama, y escenarios gigantescos y muy bonitos pero que no ofrecen nada interesante que hacer si te sales de las misiones principales, sumado a un argumento en ocasiones insulso o poco elaborado… y automáticamente desechar la idea de comenzar una aventura en dicho juego. Prefiero jugar a cualquier otra cosa. 

Sin embargo, existen honorables excepciones a esta tónica, como por ejemplo la primera que se me viene a la mente es el alucinante Red Dead Redemption 2, del cual ya hablé largo y tendido, The Witcher 3, que contiene muchísimas misiones secundarias de gran calidad que dan más vida y credibilidad a su universo, o el más reciente título de From Software, Elden Ring. Éste último no lo he podido probar aún, pero que según parece ha conseguido, igual que el título que nos ocupa en esta ocasión, hacer de la exploración de su mundo abierto algo divertido.

Si no has jugado a Red Dead Redemption 2 o no has leído el artículo que le dediqué en su día ¡ya tardas en hacerlo! Ya no solo porque es una obra maestra del videojuego, si no porque también vamos a hablar de él hoy.

Las comparaciones son odiosas, pero en muchas ocasiones inevitables. Por eso me es imposible no equiparar a The Legend of Zelda: Breath of the Wild con Red Dead Redemption 2, el último gran videojuego de mundo abierto que disfruté. Y es que ambos juegos han sabido sacar un provecho descomunal a sus gigantescos mundos abiertos, cada uno dentro de su estilo particular.

La principal diferencia entre ambos títulos es que, si bien Red Dead Redemption 2 trata su mundo abierto desde una perspectiva lo más inmersiva y realista posible, en The Legend of Zelda: Breath of the Wild el viaje a través de su mundo se desarrolla desde una óptica muy distinta, de hecho muy alejada del realismo, pero que igualmente ha sorprendido a todo el mundo.

¿Y cuál es el secreto de su éxito? Pues todo radica en las siguientes cuatro sílabas: IN-TE-RA-CCIÓN. Ésa es, creo yo, la clave que hace que este título funcione tan bien, hasta el punto de ser considerado el nuevo camino a seguir a la hora de desarrollar videojuegos de mundo abierto. 

Este videojuego basa gran parte de su éxito en la posibilidad de interactuar con casi cualquier cosa que veas de varias formas diferentes. Pero ojo, que también tiene unos graficazos, aspecto que cabe valorar sobre todo teniendo en cuenta que es un juego de Nintendo Switch.

Si volvemos a los juegos genéricos de mundo abierto propios de Ubisoft, una de las principales quejas es que los mapeados, si bien son gigantescos, no ofrecen incentivos para ser explorados, salvo las tres o cuatro misiones secundarias repetitivas a las que ya nos tienen acostumbrados o recoger insulsos coleccionables. En resumen no dejan de ser un bonito decorado, pero un decorado al fin y al cabo. 

Por otro lado tenemos el juego que protagoniza este artículo, que en vez de dejar que el mapa sea un mero lugar de paso entre el punto A y el punto B para que se inicie la misión pertinente que continúe la historia, hace que lo realmente disfrutable sea el viaje en sí mismo, haciendo que el mapeado sea una especie de patio de recreo enorme donde poder realizar multitud de acciones. Y no solo eso, si no que el propio juego pone a tu disposición una serie de herramientas y mecánicas jugables que te ofrecen un sinfín de posibilidades jugables, que llegan hasta donde lo haga tu imaginación. De esta forma, lo importante en este título no es llegar al destino, si no disfrutar del viaje en sí.

Todos los módulos de tu piedra sheikah abren un amplio abanico de variadas  oportunidades de interactuar con el mundo, ya sea a la hora de desplazarse, combatir, conseguir recursos o simplemente explorar. Si imaginas algo… seguro que puedes hacerlo. 

Por citar algunos ejemplos de lo que acabo de decir, puedes hacer cosas tan locas y divertidas como levantar en el aire una enorme caja metálica con el módulo del imán y dejarlo caer sobre uno de tus enemigos, matándolo. O puedes colocar una de tus bombas en un globo para, a continuación, darle impulso con una hoja kolog para llevar sigilosamente la trampa a un campamento de bokoblins desde tu escondite, y una vez allí detonarla y volar por los aires todo su campamento.

Y estos ejemplos de interacción y experimentación con las físicas y el entorno no derivan solo en el combate, si no también en la exploración y en el movimiento, incluso en la obtención de recursos. Por ejemplo, si cortas un árbol que se encuentre junto a un precipicio con un hacha  éste caerá, pudiendo usar su tronco para cruzar el barranco como si de un puente se tratase. Si continúas golpeando el tronco éste se convertirá en leña, que puedes usar para hacer fuego en hogueras y para cocinar, y también quedará una hoja kolog, que puedes usar como arma, y que te ayudará a soltar increíbles ráfagas de viento. Eso te puede servir, por ejemplo, para navegar por el agua con una balsa, dando impulso a su vela con dicha hoja. 

La posibilidad de escalar casi cualquier pared también le da muchísimo dinamismo a este videojuego. Por fin te servirá de algo lo que aprendiste en aquella clase de escalada que tomaste para hacerte fotos para el Tinder…

Ya que antes he mencionado el fuego, te doy un dato curioso, y es que hasta puedes usar una antorcha, una flecha de fuego o cualquier cosa demasiado caliente para incluso quemar matorrales, el pasto y la hierba, que se extenderá rápidamente si está seca, con todas las consecuencias que eso puede traer, la mayoría desastrosas pero muy divertidas. ¡Hasta puedes cortar la hierba alrededor de ti cuando atacas con un arma afilada! Si eso no es interacción, no sé qué lo será.

También puedes saltar ladera abajo de un monte, usar tu escudo para deslizarte con él, para después saltar por una rampa y en el aire usar tu paravela para planear, recorriendo así grandes distancias de una forma original y divertida.

Es una lástima que esta práctica desgaste tu escudo cosa mala, pero cuando vas patinando en él parece que estés jugando al Tony Hawk`s Pro Skater de la PSX. Solo faltaría que de fondo pusieran alguno de los temas de su banda sonora. Se cargaría totalmente la ambientación de Zelda, ¿pero y lo que molaría?

Como ves, el juego está plagado de interacciones que consiguen que te diviertas moviéndote por el mapa. Da igual dónde vayas, seguro que encontrarás algo interesante que hacer, y te divertirás haciéndolo. Esto también ocurre porque en The Legend of Zelda: Breath of the Wild la jugabilidad no está al servicio de la trama como ocurre en la mayoría de juegos de este tipo, si no que sería en todo caso al revés. Vale que este título no destaca por su argumento, que viene a ser el típico de la saga, pero es que además todo está planteado de una forma que te permite “distraerte” de la trama principal y dedicarte a hacer lo que te de la gana.

Verás, me explico. En la mayoría de juegos de esta índole la historia suele girar en torno a una gran amenaza que se cierne sobre el mundo y que tú deberás eliminar cuanto antes. Entonces, si te dedicas a realizar secundarias o simplemente a explorar, no podrás evitar sentir que estás “perdiendo el tiempo”, ya que el mundo va a ser destruído mientras que tú estás pescando veinte lubinas doradas para llevárselas al tendero del pueblo o recogiendo cincuenta margaritas para la hija del pastor, por ejemplo. 

En The Legend of Zelda: Breath of the Wild la historia también gira en torno a un poderoso enemigo (Ganon) que amenaza con destruirlo todo, pero la diferencia radica en que una vez conseguidos los principales módulos de tu piedra sheikah, prácticamente al inicio del juego, si quieres puedes ir directamente al castillo a enfrentarte a Ganon y acabar el juego. Sí, tal cual suena. Te puedes saltar un 90% del juego si te apetece, pero este título no está pensado para ser jugado así. Se te hace hincapié varias veces en que antes debes explorar el mundo, conocer a los goron, a los zora, las gerudo, los orni… también comprobarás que lo más recomendable es que completes los desafíos de todos los santuarios antes de enfrentarte al enemigo final. 

La trama de este Zelda es sencilla: al inicio del juego te plantean lo que hay y lo que tienes que hacer, pero te dan todo el tiempo del mundo para realizar la misión y para hacerla como a ti te venga en gana. Es algo de agradecer.

¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que el juego incluye una cantidad apabullante de mecánicas que hacen de la exploración de su mundo abierto algo muy divertido, y de hecho todo gira en torno a eso, pero es que además el argumento elimina toda sensación de urgencia a la hora de completar la misión principal, e invita al jugador a perderse y pasar cientos de horas descubriendo todos los secretos que se encuentran diseminados por el mapeado. 

De hecho, incluso podría decirse que The Legend of Zelda: Breath of the Wild TE OBLIGA a perderte en su mundo. Existe el viaje rápido a los lugares ya visitados por teletransporte, y dispones de un mapa (que tendrás que ir ampliando y actualizando subiendo a torreones, como en Assasin`s Creed) que te marca los lugares donde ir para continuar la historia, pero no tienes un radar, un GPS o una flecha sobre tu cabeza indicándote por dónde ir. Básicamente el juego te dice adónde ir, pero que te busques tú la vida para llegar hasta allí, y es ahí donde está el verdadero reto. Normalmente hay que atravesar largas distancias para llegar a donde se supone que debes ir, pero el mapa es muy extenso y no se te da ninguna pista de por dónde deberías hacerlo. Así que no te quedará otra que utilizar todas las herramientas que el juego te brinda para buscar la forma más rápida, eficiente o divertida de alcanzar tu destino. ¡Tú eliges cómo hacerlo!

Si quieres moverte por el mapa de un modo más “clásico” puedes utilizar caballos, igual que en Red Dead Redemption 2. Aunque claro, a éstos no se les encogen los cataplines como en el videojuego de Rockstar…no obstante, se lo perdonaremos.

Ya para ir terminando, te diré que además el mapa de The Legend of Zelda: Breath of the Wild está muy bien planteado en el aspecto de que multitud de veces verás algo en el horizonte que te llevará a ir allí a explorar, movido simplemente por la curiosidad. Y con casi toda seguridad encontrarás algo mínimamente interesante: algún nuevo enemigo, un tesoro, un santuario, un kolog oculto… aunque el mundo pueda parecer vacío a primera vista, basta con rascar un poco su superficie para descubrir que es un mundo más vivo de lo que imaginas, con un número de posibilidades que quita el hipo.

Podría continuar explicando por qué la exploración en este videojuego lo convierte en el nuevo modelo a seguir por el resto de videojuegos de mundo abierto e ilustrando mi exposición con ejemplos, pero me quedaría un post larguísimo y no quiero aburrirte. (Por cierto, si has llegado hasta aquí sin dormirte, muchas gracias). Así que simplemente te diré que ojalá el resto de desarrolladoras (Ubisoft sobre todo) tomen nota y se den cuenta de lo que tienen que hacer para que sus mundos abiertos no solo sean enormes, si no también  divertidos y satisfactorios.

Red Dead Redemption 2 ya lo hizo pero buscando el detalle al extremo y el realismo más abrumador nunca visto, acercándote lo más posible a la experiencia de interpretar a un forajido llamado Arthur Morgan en el lejano oeste. Esta entrega de Zelda, por su parte, le ha dado una gran vuelta de tuerca al concepto y lo ha logrado hacer persiguiendo la mera diversión por jugar, descubrir, emprender y explorar. The Legend of Zelda: Breath of the Wild es un perfecto ejemplo de maestría jugable, es puro lenguaje del videojuego.

Y te lo dice alguien que nunca ha logrado acabar ningún juego de la saga Zelda y que no es especialmente fan de esta saga… pero Breath of the Wild ha logrado cautivarme con su aparente sencillez y su efectiva y dinámica jugabilidad.

Si lo has jugado… me entenderás. 

 

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12 comentarios

  1. Como bien dices, es posible que sea un tema explotado, hasta la saciedad, por incontables blogueros, sí, pero tu publicación ha estado increíble. Con The Legend of Zelda: Breath of the Wild me quité ese regusto amargo que últimamente me estaban generando la mayoría de títulos de mundo abierto que llegaban al mercado (con sus excepciones, por supuesto). Creo que, lamentablemente, a veces no se incentiva lo suficiente al jugador a recorrer, constantemente, enormes distancias y la experiencia termina por ser repetitiva y aburrida.

    Un saludo.

    1. ¡Exacto, éso es justo a lo que me refiero! Has entendido mi punto perfectamente. Muchas gracias por leerme y comentar, me da la vida.

      Perdona por no haber contestado antes, he tenido una semana de curro al 200% y no he podido ni encender el ordenador… ¡pero pronto volveré con nuevas publicaciones!

  2. Pedazo de post que has dedicado a este pedazo de videojuego, y encima llevas más razón que un santo.
    Cierto es que los títulos de mundo abierto tienden a seguir la misma mecánica que has descrito, llenando un mapeado enorme con un montón de misiones secundarias que llevar a cabo porque no hay nada más que hacer. Aparte que el impacto que tienen las acciones del jugador en este mundo es casi ínfimo (a nadie le importa un comino que lleves quince lechugas al tendero del pueblo para hacerse una ensalada). Y eso por no hablar de estos escenarios tan gigantescos que están ahí para hacer bonito, para ser un mero adorno.
    En cambio con BoW (o la mencionada franquicia de Red Dead Redemption) la cosa cambia para bien, logrando que perderse por todos los rincones de Hyrule sea una experiencia interactiva que te anima a seguir explorando a tu ritmo y por dónde más te apetezca. ¿Que hay una montaña al fondo con pinta de tener algo interesante? pues nada te impide de ir por el medio que más te guste. Vamos, que este título se las pinta solo para revolucionar no solo la saga Legend of Zelda sino el propio concepto de “juego de mundo abierto”.
    Personalmente me lo pasaba en grande al investigar por mi cuenta y encontrar nuevas tareas que hacer, nuevas cosas por descubrir, jugar a simplemente jugar y sobrevivir, o poner a prueba las extensas mecánicas del juego (un riachuelo, una fogata, y asar tranquilamente el pez que acabas de pescar… como si uno simplemente estuviera de campamento). Y lo de practicar “escudo-board” ya es la cereza sobre el pastel. Vamos, que como bien dices, solo le falta un tema a lo Linkin Park para hacerlo mas parecido al Tony Hawk.
    En definitiva, que vaya pedazo de post te has currado. Si hasta dan ganas de volver a jugar al BoW. ¡¡Eres un grande y siempre es un placer leerte!!

    1. Muchísimas gracias señor. Es que es eso, que uno acaba hasta la polla de jugar a mundos abiertos aburridos y con mil coleccionables absurdos y secundarias de recadero que no llevan a nada… y aparece este juego, que de repente te hace sentir que estás en un mundo vivo y que hace que cualquier desplazamiento por el mapa sea algo divertido. A mí me pasó como a ti, que a lo mejor iba a una dirección concreta pero no podía evitar pararme por el camino porque veía algo interesante… y al final acababa en la otra punta del mapa. ¡Colosal!

      Un abrazote por aquí.

  3. Y te has quedado corto en escribir palabras que sigan definiendo a esta obra de arte hecha videojuego pero aún con esas has realizado lo que nosotros y todo aquel que lo haya disfrutado pensamos sobre este título.
    Se puede decir más alto pero no más claro y es que te has marcado un PEDAZO de post (sí, así, con mayúsculas) que no puede homenajear y hablar mejor de esta joya.
    Nuestros dieces por esta sacada de ch… Por este articulazo que has escrito, compa.
    Un abrazote y con ganas de leer ya el siguiente.

    1. ¡Gracias mil! Eso es lo que me temo, que me he quedado corto alabando este juego, que es una obra de arte. No me extraña que la gente lo interprete como uno de los mejores juegos de la historia. ¡Un saludo y un abrazo grande!

  4. Grande como siempre Pepino. Zelda BOTW es el juego al que siempre acudo, aunque sea para dar un simple paseo. Obra Maestra (aunque no mi Zelda favorito).

    PD: ¡¡¡VIVA WINDWAKER!!! jajajaja.

    1. Yo no soy muy fan de Zelda. He jugado a varios pero nunca he conseguido terminarme ninguno (ahora es cuando la gente empezará a tirarme piedras por la calle).

      Sin embargo, debido a lo divertido que me resulta moverme por el mundo de BOTW creo que éste será el primer Zelda que me acabe. Es un gustazo de juego.

      Gracias por leer y comentar, ¡un abrazo crack!

  5. Jodo Empepinao, te has marcado un gran artículo!. Justo esta semana me he acabado este juegazo, después de 155 horas de paseos por el reino, y pienso que solamente la segunda parte de este juego puede superar a la primera. RDR2 es el que casi le iguala, pero creo que no tiene tanta variedad a la hora de abordar los diferentes obstáculos ( Usar una antorcha para quemar hierba y usar el viento que genera para usar la parcela me encanta😊) como BotW.
    Es un juego que si no llega a salir para switch, no creo que lo hubiese jugado nunca, ya que desconocía incluso que salió para wiiU.

    Gran post!

    1. ¡Muchas gracias hombre! un placer tenerte por aquí leyendo y comentando.

      Yo sin ser muy fan de Zelda la verdad es que lo he flipado muchísimo con este juego precisamente por lo que dices, la variedad que ofrece a la hora de ejecutar cualquier acción, y por eso pensé que merecía la pena dedicarle un artículo.

      ¡Un saludote!

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