MI EXPERIENCIA EN LA NINTENDO STORE DE NUEVA YORK

-CRÓNICA DE UNA MUY VIDEOJUEGUIL VISITA EN EL CORAZÓN DE LA GRAN MANZANA- 

“Mírate, con casi cuarenta palos y visitando antros de frikis como si fueras un niño pequeño, y además orgulloso de ello. Si el tito Paco levantara la cabeza…” Si es esto lo que opinas al avistar esta entrada, me parece que estás en el lugar equivocado, eh. Pero soy un tío muy tolerante con todas las opiniones (y al que me diga lo contrario lo reviento), así que ya que estás aquí te invito a que te quedes y continúes leyendo. Quizá descubras la magia que puede haber en algo tan aparentemente nimio como una simple tienda. ¡Ve buscando el pasaporte, que nos vamos de viaje!

Resulta que en Noviembre fui con mi chica de vacaciones a Nueva York una semanita. Siempre quise venir a esta ciudad y ver con mis propios ojos todos esos lugares que veo constantemente en las películas, pero la emoción se acrecentó cuando, unas semanas antes de comenzar el viaje, recordé la existencia de esta tienda. ¡Estaba claro que pensaba aprovechar la ocasión y ver cómo era una tienda oficial de Nintendo desde dentro!

Esta tienda está situada nada más y nada menos que en el Rockefeller Plaza, un lugar muy emblemático de la ciudad y muy bien situado en pleno centro de Manhattan, ya que está a un tiro de piedra de la Quinta Avenida, la torre Trump, la catedral de San Patricio, y a quince minutos a pie del famoso hotel Plaza y Central Park. Es que ni siquiera necesitaba alejarme de mi ruta, a lo largo de mis numerosas travesías a pie iba a pasar por la puerta varias veces, así que la visita estaba cantada. 

El mismísimo Bowser, que es uno de mis personajes favoritos del universo de Super Mario, te recibía a pocos pasos de la entrada. ¿Cómo resistirse? 

Inaugurado el 14 de mayo de 2005, este establecimiento está dividido en dos plantas y recoge 930 metros cuadrados de magia nintendera para tu gozo y disfrute supremo, así que como ves es una tienda bastante grande. Eso sí, parecía más pequeña porque estaba abarrotada de gente. 

En el escaparate, que rodea casi la totalidad de la tienda, acampaban varias figuras promocionales de Super Mario RPG y sobre todo Super Mario Bros Wonder. Había también pantallas con vídeos que recogían los mejores momentos de estos títulos. Y una vez que entras te encuentras sobre todo con un montón (y cuando digo un montón es UN MONTÓN) de merchandising del universo Mario y en menor medida Donkey Kong. Camisetas, gorras, peluches, tazas, llaveros, imanes para la nevera, juguetes, sudaderas… ¡de todo! 

Me encantó este peluche de Diddy Kong y de hecho me faltó poco para comprármelo. Y no, ese bulto en mi barriga no es panza, es que guardaba mi gorro de lana en el bolsillo de mi empepisudadera. (Afuera hacía más frío que en el cumpleaños de Pingu).

Y ahora tú, querido lector, con esa sagacidad que te caracteriza te preguntarás “vale, ¿y los juegos? ¿dónde estaban? porque en una tienda de Nintendo debería haber juegos, vamos digo yo”. Y oye, llevas toda la razón. Ésta es precisamente una de las cosas que más me llamó la atención de este lugar, y es que por supuesto que había consolas y juegos, pero en contra de lo que uno pudiera pensar no parecían ser ni mucho menos los protagonistas del local. 

Tuve que fijarme bastante y esquivar a muchas personas para encontrar un rincón en la planta baja donde había una estantería con juegos de Nintendo Switch, algunos periféricos como mandos y cosas así y por supuesto packs de consolas. Pero oye, tampoco te creas que esa estantería con juegos era mucho más grande de la que te puedes encontrar en un Carrefour cualquiera. Esto es algo que me sorprendió sobremanera, y es que en una tienda de una marca de videojuegos, lo que menos había eran eso, videojuegos. 

Lo que sí había, y además a tutiplén, era un buen surtido de pantallas enormes con Nintendo Switch funcionando a todo trapo, listas para jugar y así probar los últimos lanzamientos de la marca, que en mi caso fueron Super Mario Bros Wonder y Super Mario RPG. Oye, todo un detallazo que le da un plus a la experiencia global y que se agradece. 

Quizá ya has jugado a Super Mario RPG, pero… ¿lo habías jugado en una pantalla así de grande? Madre mía, ahí estaba yo tan agusto que solo me faltaba un buen sillón y un cubata.

Llegados a este punto, pensarás que ya no tengo nada más que mostrarte, pero solo hemos rascado la superficie. Antes te dije que al poner un pie en la tienda te encontrabas con toneladas de productos de Mario y Donkey Kong. ¿Pero qué ocurre con Zelda, Kirby, Pokémon, Fire Emblem, Splatoon, Xenoblade, Pikmin, Metroid…? Pues todo lo relacionado con esas franquicias estaban en la planta de arriba. 

Y efectivamente, si tal y como dije antes toda la planta baja se componía de material de Super Mario y Donkey Kong, la de arriba estaba dedicada al resto de personajes y juegos de Nintendo. Y como era de esperar, aquí también había de todo: mochilas, camisetas, gorras, llaveros, tazas, juegos de mesa, puzzles, calzoncillos, calcetines, lámparas… ya solo faltaba que vendieran consoladores y geles de placer de Pokémon, oye. No los vendían, pero me parece a mí que ya falta poco para eso. 

Y si en la planta baja había alguna pantallas para jugar a los últimos lanzamientos, aquí había un par de ellas que eran GIGANTES. No tienes más que ver la imagen de arriba y saber que esa NO era la más grande de todas para darte cuenta de los tamaños de los que te hablo, había una que ocupaba toda una pared, literalmente. Ahí me pude echar unos viciotes al Super Mario Bros RPG más agusto que en brazos. Aquí tengo que agradecer a los empleados de la tienda lo atentos y simpáticos que eran, aun con la tienda abarrotada uno de ellos se dedicó a explicarme cómo se jugaba a este juego, la verdad es que daba muy buen rollo, un tío muy majete. 

También debo destacar la decoración del sitio, porque la verdad es que ese aspecto estaba cuidado al límite, era imposible no contagiarte de la magia nintendera. ¡No me digas que este Link no impresiona!

Pero ojo, que aquí además de merchandising a tutiplén, había algo que creo que es lo que me más me agradó de todo, aunque esta nota positiva también se convierte en lo que menos me gustó. A ver, me explico. 

En el centro de la sala había una vidriera enorme que exponía todas las consolas portátiles de Nintendo. Todas, incluso desde los primeros modelos de Game & Watch, y todas ellas ordenaditas por orden cronológico de salida al mercado. Y si le dabas la vuelta a la vidriera, lo mismo pero con todas las consolas de sobremesa, todas ellas nuevecitas y relucientes, con su mando, ¡y hasta estaba R.O.B y las barajas de cartas de cuando Nintendo se dedicaba a eso! Y eso ya me dejó loquísimo y por poco me da un parraque ahí mismo. ¡Estaba ante todo un escaparate de sueños! Y es que si bien me parece que la Switch es un consolón y la idea es buenísima, me gustan mucho más las consolas clásicas de la marca, ya sabes, la Game Boy, la NES, la Super Nintendo, la Nintendo 64, la Game Boy Advance… Sí, la nostalgia me pega más fuerte que Mike Tyson hasta arriba de coca.

Mis ojos se quedaron maravillados con semejante visión. ¡Quién pudiera llevarse esa vidriera y todo lo que contiene a su casa! Pero aquí viene el principal punto negativo de esta Nintendo Store, y es que no era posible comprar consolas ni juegos clásicos (ni siquiera Nintendo 3DS o WiiU). Estas consolas tristemente estaban ahí solo de exposición. 

Quizás para ti esto solo sea chatarra, pero para frikazos como yo esto es porno duro. 

Soy plenamente consciente de que el problema es mío y de mis expectativas, porque yo esperaba poder comprarme una Gameboy ladrillo, o juegos de la Super Nintendo, yo que sé. Soy un poco soñador y bastante gilipollas, la verdad. Pero oye, hubiera estado genial poder comprar una consola retro de Nintendo en la propia tienda oficial, ¿no? no sé, estoy harto de ver estas consolas de segunda mano en mercadillos, en el GAME, en rastros, el Cash Converters, tiendas de electrónica, etcétera… así que en mi cabeza tenía sentido que aquí también las hubiese aunque fuese a precios desorbitados. Pero me topé de bruces con la cruda realidad, y encima me ponían la miel en los labios exponiéndolas todas ahí. Y yo iba dispuesto a dejarme un pastizal en material retro…

“Pero Pepino, entonces te compraste algo o no?” me preguntas tú ahora, que eres un cotilla. Pues mira, como no había consolas ni juegos retro para comprar (mi gozo en un pozo) estuve a punto de llevarme a casa una camiseta, porque no estaban muy caras. Creo recordar que costaban entre 10 y 20 dólares, así que me pareció razonable. Había una de la Trifuerza de Zelda que estaba muy molona. Me debatí largo rato entre ésa y una de Super Mario Bros 3 que molaba muchísimo también, pero al final me agobié y decidí dejarlo. “Ya volveré más tarde si eso”, me dije. Craso error. Así que, efectivamente, cuando parece que no puedo ser más tonto, voy y te sorprendo de nuevo, porque me fui de allí con las manos vacías (y ahora me arrepiento no sabes cuánto). 

Ahí me tienes, rodeado de cosas chulas de Nintendo para comprar (a precios bastante razonables, la verdad) y no llevándome absolutamente  NADA a casa. Si buscas “subnormal” en el diccionario, te sale esta foto.

Nunca he sido un comprador compulsivo, pero me arrepiento de no haber comprado nada porque ahora solo tengo esta entrada del blog para recordar aquella visita, dado que no me traje ningún recuerdo. Aunque bueno, esto no es lo único, también tengo como recuerdo este vídeo que subí a mi canal de Instagram que te dejo aquí para tu disfrute y para irme despidiendo ya hasta la próxima entrada, no sin antes decirte que si estás leyendo esto me sigas en Instagram que no te cuesta nada, y sobre todo recomendarte que si alguna vez tienes la suerte de pasar por Manhattan, hagas una pequeña parada en esta Nintendo Store a ver un montón de cosas chulas y pasar un rato casi tan bueno como leyendo este blog. ¡Nos vemos!

 

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4 comentarios

  1. ¡Envidia y mucha! Pero eh,de la buena.Nos alegra un montón que entre tanta cosa que puedas disfrutar de esa gran urbe que es Nueva York te hayas encontrado con este espacio que nos hubiese sacado ilusión a más de uno.
    Se ve que la tienda está muy bien estructurada y viendo las fotos te los has pasado como un niño pequeño con todo lo que tienen montado dentro.
    Tiene que ser una gozada visitar sitios así.
    ¡Ojalá algún día poder hacerlo! Pero mientras tanto nos conformamos con leer este gran post viajero que te has marcado y que tique billete por medio de las redes sociales para que viaje hacia muchos más lectores.
    Un abrazote,tocayo.
    ¡Nos seguimos leyendo sin falta!

    1. Eh, pues yo te recomiendo que vayas y visites ambas cosas: la ciudad y esta tienda. A las personas que no les gustan los videojuegos les parecerá una pérdida de tiempo, pero yo lo disfruté como un gorrino en la charca, y seguro que tú también.

      El objetivo del post no era dar envidia (bueno, un poco sí), pero oye, es que es imposible ver esto y que no te den ganas de estar ahí.

      Muchas gracias por leerme y por tus siempre fieles comentarios. ¡Un besote donde más te guste, compañero!

  2. ¡Que maravilla de vacaciones te pegaste! 😀 Debe ser una verdadera pasada poder pasear por Nueva York y descubrir tantos emplazamientos en que se rodaron tantísimas películas. Creo que se me caería la baba de estar ahí en persona.
    Pero para auténtica pasada esta maravillosa tienda que tan bien nos muestras y me alegro un montón de que pudieras visitarla. Se nota que lo pasaste en grande y eso hace el artículo aún mejor. La figura de Link y la de Bowser son una verdadera maravilla, pero el escaparate de consolas retro… ¡eso sí es calidad superior y no el turrón, oiga usted! Una verdadera lástima que no estuvieran a la venta.
    Comprendo perfectamente tu indecisión a la hora de comprar ni que fuera un recuerdo. Creo que a mi me habría pasado exactamente lo mismo, de querer pillar tan buen material que al final no me pudiera decidir y pensando que quizás me pueda pasar más tarde, al final me quede sin nada. Así que no estás solo chavalote. Por cierto, tú di que sí, a disfrutar de maravillas de tiendas como esta se tenga la edad que se tenga. Además, ¡anda que no serían pocos los que peinando ya alguna cana lo pasarían en grande en tan genial lugar!
    Un abrazo bien grande.

    1. La verdad es que disfruté mucho este viaje. Para mí fue muy especial ver todos esos sitios que estoy harto de ver en las películas, series y videojuegos. Porque además lo más molón de todo es que todo es tal cual lo ponen en las pelis, yo andaba flipando.

      La vitrina de consolas retro me dejó embobado, pero como indico en el texto, no es justo que te las pongan ahí y que no puedas tocarlas, jugar con ellas o comprarlas. Imagina tener por ejemplo una Gameboy original y poder decir que la compraste en una tienda oficial de Nintendo. ¡Quedarías como el puto amo del barrio!

      Muchas gracias por tus comentarios, que me dan la vida, de verdad. Un abrazo, amigo.

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