EMPEPIANÁLISIS THE BATTLE OF OLYMPUS

-DESGRANANDO LAS VIRTUDES DE UNO DE LOS JUEGOS DE MI INFANCIA-

«Pero Pepino, ¿ahora que has visto que analizando juegos actuales nadie te hace caso, te vas a poner a analizar juegos retro a ver si hay suerte? No cuela, macho. Haznos un favor a todos y pégate un tiro ya, esto no es lo tuyo». Es posible que hayas pensado algo como esto cuando has visto el juego que voy a analizar en esta ocasión. Y bueno, esta vez has errado el tiro, ya que la razón de analizar este videojuego aparecido en tierras europeas en 1991 para la Nintendo Entertainment System (NES) es que, sencillamente, es uno de los videojuegos a los que más he jugado de pequeño, cuando apenas tendría unos 5 años. Por eso le guardo un cariño especial y quiero que tú también lo conozcas. Quizás así tú también te animes a probarlo y puedas entender por qué guardo tan buen recuerdo de este juego. ¡Al lío!

TODA UNA ODISEA 

Bueno, comenzamos hablando de la trama. Como te puedes imaginar, tratándose de un videojuego de aquella época, tampoco iba a tener un guión digno de Oscar ni mucho menos. En esta aventura encarnarás al héroe griego Orfeo, que se ha visto despojado de su amada Helena porque el dios del inframundo Hades la ha secuestrado y se la ha llevado a su guarida en Tartarus. Afrodita, diosa del amor, se entera y te ayuda diciéndote que tienes que encontrar a las tres ninfas para que el camino a Tartarus te sea revelado, y así puedas rescatar a tu moza. Y ahí empieza tu odisea y el juego, ya está. Tampoco se han quebrado la cabeza con la trama, pero esto era lo normal en los ochenta y principios de los noventa. Afortunadamente a estas alturas ya hemos superado estas simples historias de salvar a la damisela en apuros.

Este es el aspecto que presenta el juego. El tipo con faldita del centro eres tú, y los sátiros saltimbanquis y el escorpión son cosas que tienes que matar antes de que te levanten la faldita y te hagan trastrás por detrás.

Sin embargo, la historia de The Battle of Olympus sí tiene una cosa muy buena, y es que sirve como excusa para que te des un garbeo por toda la Grecia clásica, te codees con prácticamente todos los dioses del Olimpo y luches contra monstruos de todo pelaje. El resultado de este cóctel es una aventura de lo más pintona y sobre todo muy interesante para aquellos amantes de la historia y la mitología griega.

Personalmente considero que la ambientación mitológica es un recurso tristemente poco explotado en los videojuegos, y eso que da para mucho. Si no, mira auténticos juegazos como Inmortals Fenix Rising, Kid Icarus, Hades y God of War, que son las honrosas excepciones que me vienen a la cabeza ahora. La mitología griega y los videojuegos es algo que mola mucho y punto, y nunca tengo suficiente.

¿No me creíste cuando dije que en este juego podías visitar la Grecia clásica? Pues mira cómo te callo la boca, por listo. Mira que pedazo de mapa. Ni Google Maps, tú. 

TOCANDO LA LIRA DE ORFEO

En este juego no tocas en ningún momento la famosa lira de Orfeo (sí tocas el arpa de Apolo y la Ocarina de Poseidón, pero no tu lira), y si te fijas, en este juego la amada de Orfeo no es Eurídice como cuenta el mito, si no una tal Helena, que seguro que será un rollete de verano, vete tú a saber. Pero bueno, volviendo a la lira, la he nombrado en el título de este párrafo porque quiero hablarte de la música de este juego y no se me ocurría nada mejor para titular esta parte, ¿vale?

Lo cierto es que el apartado musical, en términos generales, está muy bien. Las canciones, si bien no son muchas, son pegadizas en su mayoría, fácilmente reconocibles y suelen ir acorde con la zona en la que te encuentras. En cuanto a los efectos de sonido, pues curiosamente no hay mucha variedad. Por ejemplo, todos los jefes finales emiten el mismo ruido al ser derrotados. Pero bueno, en términos generales podemos decir que el apartado sonoro cumple, sin más. Eso sí, hay que hacer una especial mención a la música que suena cuando visitas los templos de los dioses, que es nada más y nada menos que  Tocata y Fuga en Re Menor BWV 565 de Johann Sebastian Bach, en versión 8 bits. Ahí es nada.

Otro temazo de este juego que se quedó para siempre en mi cabeza hasta el día que me muera es la canción que acompaña el nivel de las montañas de Phytia. Qué cosa más pegadiza y cómo molaba. Más de una vez he muerto contra este asqueroso centauro por estar bailando la musiquilla como un imbécil.

HOSTIAS MITOLÓGICAS

Ahora al grano, vamos a hablar de lo que es el juego en sí mismo. A simple vista recuerda muchísimo al mítico Zelda 2: The Adventure of Link. Avanzas en scroll lateral por multitud de localizaciones dándoles una buena zurra a los monstruos que salen a tu paso, recogiendo items, sorteando obstáculos, entrando en las casas de la gente para que te ayuden y te den pistas, etcétera.  Todo muy colorido y vistoso, y con  un pixel art no demasiado elaborado pero muy efectivo, que te ayudará a sumergirte en el juego.

Tengo que hacer una advertencia aquí: este juego es difícil, MUY difícil. Morirás mil y una veces, pero tranquilo, que tienes vidas infinitas (aunque al morir vas al principio del nivel) y también tienes a tu disposición un sistema de Passwords (ridículamente largos) para en cierta forma guardar tu progreso. Por aquel entonces, esto era una novedad y muy pocos videojuegos lo incluían.

Esta dificultad, más que en los enemigos y jefes finales (que también tienen lo suyo), reside en la posibilidad de quedarte atascado sin saber qué hacer o por donde ir para avanzar en la historia. Necesitarás items y habilidades nuevas que irás desbloqueando durante la aventura, y que te permitirán acceder a nuevas zonas y niveles. Los NPC del juego te irán dando información, pero a veces será bastante críptica, y te tocará devanarte los sesos para averiguar cómo seguir. También es cierto que a mí este juego me pilló muy pequeño y sin saber más inglés allá del «hello»y «goodbye». Verme jugando a The Battle of Olympus y parándome media hora en cada conversación para consultar el diccionario de inglés y así averiguar qué coño me estaban diciendo era todo un poema. Los chavales de hoy día no conocieron eso y no saben lo dura que era la vida antes…

Hay jefes finales para dar y tomar, todos venidos de la mitología griega: El León de Nemea, el Cíclope, la Hidra, Cerbero, Lamia, la Sirena, las 3 Gracias, Talos, Gaea… este animalote tan simpático que ves aquí es el Minotauro de Creta. 

Hay mucho backtracking en este título, muchos caminos por explorar y muchas zonas ocultas que desvelar. Es un juego no solo difícil, si no también largo y desafiante, un juego de los de antes. Es preferible tener un cierto nivel de inglés y leer todos los consejos y pistas que te dan los distintos personajes del juego, porque si no vas a estar más perdido que una cabra en un garaje. ¿Recuerdas que Nintendo, en los manuales de sus juegos, dejaba unas cuantas páginas en blanco al final para que hicieses anotaciones o apuntases los passwords? Pues lo vas a tener que usar, y mucho. Estás avisado.

El desafío es grande, pero eso sí, el juego recompensa tu pericia a los mandos y tu inteligencia, y además cuando consigues avanzar y conseguir ese item tan preciado, derrotar a ese jefe final o desbloquear una nueva zona, la sensación de triunfo es indescriptible, y ahí es donde más brilla The Battle of Olympus.

«Pepino, se te ha olvidado hablar del control del juego, se te empieza a ir la memoria ya, eh». Tranquilo hombre, que a eso iba. El control es bastante sencillo e intuitivo, y por lo general responde bien. Básicamente puedes moverte, saltar, agacharte y atacar. Usas SELECT para utilizar el objeto que tengas equipado en ese momento y ARRIBA sobre una puerta para cruzarla. Más sencillo no puede ser. Es cierto que a veces algunos saltos pueden antojarse complicados, porque no llevas el impulso necesario para dar un salto largo, y hay algunas veces que las hitboxes de ciertos enemigos parece que no van del todo finas, pero bueno, es algo que apenas ocurre y no empaña el resultado final. En cuanto te quieras dar cuenta estarás soltando espadazos como un loco y haciendo saltos imposibles como si nada.

Los dioses del Olimpo te ayudarán de una u otra forma, ya sea dándote consejos, regalándote items y algunos, los más rácanos, vendiéndotelos a precios disparatados. Ésta de aquí es Athena, que te regala su escudo, muy útil. Qué diosa más maja, ahora entiendo que los Caballeros del Zodiaco estuviesen dispuestos hasta a sacrificar su vida por protegerla. 

UNA AVENTURA QUE MERECE SER RECORDADA

Puede que me ciegue el factor nostálgico, pero nunca fui capaz de comprender por qué este juego nunca ocupó el lugar que creo que se merece en el Olimpo (nunca mejor dicho) de los mejores cartuchos de nuestra querida NES. Seguramente, si no lo conocías y te da por probarlo, te encuentres con un título que si bien es correcto, no te llame demasiado la atención. Pero todos aquellos que lo jugamos en su día recordamos The Battle of Olympus con muchísimo cariño, y lo consideramos un auténtico juegazo que sin duda mereció más reconocimiento.

¿Por qué no entra The Battle of Olympus en las listas de los mejores juegos de la NES? Bueno, lo primero que hay que decir es que la competencia era mucha, ya que la NES tuvo un catálogo más gordo que el del Ikea y encima hubo auténticos pepinazos para esta consola, como son los tres primeros Super Mario, los cuatro primeros Megaman, Tetris, Metroid, Contra, Castlevania, Kirby`s Adventure, los dos primeros Zelda, Ducktales… ¿en serio hace falta que siga?

De pequeño era tan mongolo que me creía que esa serpiente gigante de ahí arriba era el jefe final, Hades. Y me daba un miedo terrible porque no tenía huevos a matarla. Más tarde descubrí que era un enemigo común, y que me encontraría unos cuantos más más adelante. El horror.

Otro factor a tener en cuenta de valorar por qué The Battle of Olympus no es tan recordado como los títulos que acabo de nombrar y otros tantos, creo que se debe a su nombre. Imagínate por un momento que cambias a Orfeo por Link, a Helena por Zelda y a Ganon por Hades, y lo llamas Zelda 3: Link to the Rescue. ¿Qué ocurriría entonces?

Pues sinceramente creo que sería recordado casi a la altura de Zelda 2: Adventure of Link, y seguramente tendría muchos más fans por el mundo.

Y por último pero no por  ello menos importante, hay que reconocer que el juego es bueno pero también adolece de ciertos defectos, como esa dificultad absurda que posee a veces a la hora de encontrar ciertos items, o a la hora de descubrir caminos ocultos. Así que en cierto modo hay que admitir que es normal que no figure entre lo mejor de lo mejor de la NES, aunque me joda reconocerlo.

The Battle of Olympus es un juego un tanto infravalorado y que pocos recuerdan, pero sigue siendo un juegazo con mucho que ofrecer. 

Igualmente no me hagas demasiado caso sobre este tema, ya que te hablo desde la perspectiva de una persona que a la tierna edad de 5 años compró este juego básicamente porque se enamoró de su fantástica portada y pasó la mitad de su infancia disfrutando este juego, así que es más que posible que no esté siendo imparcial y me ciegue la nostalgia. Aunque por otro lado también le tengo cierto «odio» porque se me fue la vida tratando de terminarme este juego sin éxito, porque por alguna extraña razón que ignoro los passwords no me funcionaban, así que tenía que empezar de nuevo cada vez que jugaba, teniendo que tratar de pasarlo todo de un tirón, o a veces dejando la consola en pausa durante muchas horas para poder continuar la partida. Aun así, me gustó tanto este juego que le perdono ese fallo. Además, pude terminarlo finalmente y sacarme esa espinita décadas después gracias a la magia de los emuladores y sus savestates. 

¿Y tú, conocías este juego? ¿lo probaste? Porque quizá deberías, es una pequeña joya que como he dicho, merece ser recordada. Reconozco que a veces fantaseo con la idea de que se recupera esta franquicia y se lanza una secuela o un remake, sería algo genial. Pero un hombre puede soñar…

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4 respuestas

  1. Sin duda, mi Empepianálisis favorito hasta la fecha, ¡cómo no serlo siendo de uno de los juegos de mi vida, así , sin paliativos!

    ¡Qué recuerdos de infancia hecha videojuego!…sinceramente, no sé qué fue primero: si mi amor por la mitología clásica el que me hicieron adorar este juego o viceversa.

    Poco más puedo añadir…quienes me conocéis sabéis lo pesada que soy con este juego y siempre lo estoy evocando (incluso le doy la chapa muchísimo a Pepino para que lo juegue en stream y todo, lo reconozco); pero es que me gusta TANTO, TANTÍSIMO…

    GRACIAS, GRACIAS y GRACIAS por traerlo, sigo llorando fuerte de emoción.

    (Y de paso, darme pie a encontrar una playlist con toda la banda sonora en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=LKlP7q0Xpqw&list=PL65BA686F70BA4AA3)

  2. «Un hombre puede soñar»… ¿de qué me suena esta frase?
    Sea como sea, lo que si está claro es que cualquier persona fan del mundillo puede leer estos pedazo de posts que te curras y disfrutar cosa seria. En serio. Me encanta como escribes y como pones tu sello personal a cada uno de tus trabajos: narrando cada factor del juego de forma muy ágil y con estos toques tan tuyos. Por cierto, lo de añadir el link a la «Tocata y Fuga en Re Menor» de Bach (siempre me parece que por algún lado saldrá un señor vestido de negro y tocando el órgano cuando la escucho), y el tema que suena en las montañas de Pythia, ha sido todo un detalle.
    Para terminar (y dejo de enrollarme cual persiana), admito que no me sonaba este juego, pero que ahora me quedo con ganas de darle una oportunidad. Y es que como bien mencionas, cuando la mitología y los videojuegos se dan la mano, salen unas maravillas de lo más disfrutables.
    Un abrazo bien grande 😀

    1. «Un hombre puede soñar…» ¡Futurama rules!

      Me encanta que pilles todas mis referencias, eres un grande.

      Lo de añadir enlaces a ciertas piezas musicales y tal es algo que vengo haciendo en los últimos posts, para así darle más vidilla a éstos. Además, así es más fácil que sepáis cómo es la banda sonora de los juegos de los que hablo. Yo lo podría explicar muy bien, pero mejor si lo escucháis y así os formáis vuestra propia opinión.

      Muchas gracias por tus palabras, un abrazo enorme.

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