HELLDIVERS 2: EL JUEGO DE FLIPARSE MUCHO Y MUY FUERTE

-UNA CLASE MAGISTRAL SOBRE CÓMO LUCHAR POR LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA-

“Ya estamos, Pepino, lo que faltaba. No contento con darnos la turra cada mes con tus gilipolleces de los jueguicos, ahora también te vas a meter a soltar chapas sobre politiqueo. Vete a la mierda ya, hombre”. A lo mejor has pensado algo así al encontrarte con la entradilla de aquí arriba, pero nada más lejos de la realidad. Quien me conoce sabe que yo me cago en toda la clase política de este país los días pares, y los días impares también.

Sin embargo, los que nos gobiernan sí que podrían aprender mucho de este Helldivers 2, porque en este videojuego sí que saben cómo motivar al ciudadano de a pie, y es justo de esto de lo que vengo a hablarte hoy. “No Pepino, mejor cállate un rato ya, que eres mu cansino” me dices tú. Tranquilo, solo será un momento. Siéntate y lee tranquilamente, verás que merece la pena el esfuerzo. 

Hace apenas un par de días sucumbí a los cantos de sirena que emitía Youtube en forma de vídeos de gente jugando a este título. Tras visionar unos cuantos vídeos y partirme la caja, y tras pensármelo unos minutos, me calenté y me compré mi copia del juego, así, a lo loco. ¿Por qué, te preguntarás? Porque aparte de ser un juego de disparos cooperativo bastante divertido, contiene una narrativa y una ambientación que me atrajo como la mierda a las moscas. 

¿Te gustan los disparos? Pues aquí hay más tiros que en un instituto norteamericano antes del baile de graduación.

Ahora toca que te preguntes extrañado algo así como “¿pero qué tiene de especial la narrativa de este juego? ¿Y por qué es un juego de fliparse mucho y muy fuerte?”. Pues por varias razones, amigo mío. La primera de ellas, inequívocamente, es la trama.

Nada más iniciar el programa aparece un anuncio del Ministerio de la Verdad del Gobierno de la Supertierra (primera flipada del juego) que nos relata que hay muchos planetas por ahí fuera, en el espacio exterior, plagados de termínidos, que son unos insectoides calcados a los de Starship Troopers, que amenazan no sabemos muy bien cómo nuestra forma de vida por alguna razón que nunca se llega a explicar del todo. También hay otro buen puñado de planetas a varios años luz de distancia de nuestra Supertierra poblados por máquinas y ciborgs malvados al más puro estilo Terminator que también quieren acabar con nuestros sagrados y patrióticos valores. ¡Y eso no lo podemos permitir! porque estos diabólicos seres podrían masacrar a tu familia delante de tus narices porque sí, porque lo dice el Gobierno de la Supertierra.

Por eso desde este vídeo te animan a unirte a los Helldivers, una fuerza especial de élite que se dedica a defender la democracia y la libertad en esos planetas, básicamente a gusto de soltar plomo y agujerear con mucha saña los cuerpos de los insectoides y los robots. Como dato importante, te avisan de que no prestar atención a este mensaje será considerado un acto de traición a la Supertierra.

Te lo pintan muy bonito y muy heroico todo, pero la triste realidad es que con excusas baratas mandan a millares de chavales a morir como perros en planetas dejados de la mano de dios. Helldivers 2 es más realista de lo que parece. 

No te creas que todo esto se queda simplemente en la introducción del título, verás que TODO está plagado de referencias vacías a la democracia, la justicia y la libertad, hasta el punto de  convertirse en todo un meme. Verás que tanto tu avatar como el de tus compañeros estarán todo el rato motivadísimos soltando chascarrillos del rollo “¿Te gusta la libertad? ¡Pues toma dos libertazas!” mientras acribillan a los bicharracos. La verdad es que es bastante patético, pero te partes el culo con estas sobradas. 

Entre misiones visitarás tu nave, a la que podrás bautizar con un nombre tan rimbombante como “Adalid de la Libertad”, “Puño de la Democracia”, “Estandarte de la Justicia” y chorradas así. Por cierto, mi nave se llama “Lanza de la Supremacía”, por aquello de darle un ligero y sutil toque nazi al asunto, por aquello de la ironía y las risas. El comandante que te encarga misiones y el resto de los tripulantes estarán todo el rato repitiendo consignas casi como papagayos sin cerebro, y es que hasta durante los tiempos de carga el propio juego te dará consejos como “Cuando dudes, ¡grita democracia!”. Si es que este juego es para fliparse más que el Llados ese haciendo burpees a las fakin cinco de la mañana.

El caso es que toda esta propaganda barata funciona y ha traspasado el juego, porque prácticamente toda la comunidad le sigue el rollo y está con la coña y me parece sencillamente genial. Yo mismo le he dicho a mis colegas más de una vez “Eh, ¿nos vamos a repartir democracia un rato?” y cosas así a la hora de invitarles a jugar juntos. 

Ahora entiendo que a los políticos se les llene tanto la boca hablando de democracia, es divertidísimo difundirla por el espacio. Después de una partida a esto me dan ganas de ir a votar y todo. 

El segundo motivo que me lleva a afirmar que este juego es pa fliparse mucho y muy fuerte es la epicidad que desprende en todos y cada uno de los bits que lo componen. Empezando por la música, que te pone los pelos de punta cuando desciendes en tu cápsula de lanzamiento hacia el planeta listo a emprender tu misión, anuncia tu triunfante llegada con trompetas que llaman a la épica, a la heroicidad, a la gran gesta que estás llevando a cabo.

Pero estas fanfarrias no son más que una gota más en el océano de la épica en el que te sumerge Helldivers 2. Caes con fuerza al planeta objetivo dentro de tu cápsula de lanzamiento, con un estruendoso sonido y levantando polvo, para a continuación salir de ella armado hasta los dientes y preparado para tu Vietnam particular. 

Pocos segundos después, comienza a desatarse la tormenta de balas, explosiones, sangre, caos, vísceras, sudor, bilis, humo, metralla, ácido, fuego y muerte. Helldivers 2 es cubos de testosterona, una bacanal de violencia gratuita, un carrusel de adrenalina al máximo y una orgía de heroicidades varias. Aquí eres Stallone en Rambo y en Acorralado, eres el Chuache en Depredador y en Terminator, eres Chuck Norris en Delta Force y por supuesto eres Casper Van dien en Starship Troopers. 

Siempre tendrás una serie de objetivos que cumplir: alinear unas torres de comunicaciones, volar por los aires una fábrica de autómatas, escoltar y evacuar a unos científicos, activar unos generadores, destruir huevos de termínidos… pero eso es lo de menos. No te importan una mierda los motivos que se esconden tras esas tareas ni por qué debes hacerlas, las haces y ya está, porque lo único que te interesa es causar la mayor masacre posible por el camino y después salir de ahí con vida. Aquí no hay lugar para el descanso. Antes de que te quieras dar cuenta, estarás huyendo de una marabunta de termínidos que quieren comerse tus tripas o estarás reventando nidos de insectoides regando generosamente toda la zona con napalm. Si tuviera que calificar con un único adjetivo el grado de acción que contiene este juego, escogería sin duda MASIVO. Todo es tan frenético y mola tanto, que en cada partida vas a sudar más que follando debajo de un plástico. 

Un robot con cara de cabrón máximo y con motosierras en lugar de brazos se dirige corriendo hacia ti en mitad de la batalla. ¿Puede un videojuego molar más que esto?

Esta emoción de cometer auténticos genocidios espaciales haciendo uso de tu derecho constitucional a portar armas y reventarle la cabeza a esos bicharracos con ellas, se eleva al máximo por el inmenso arsenal con el que cuentas y lo que mola utilizarlo. Por ejemplo, tendrás un surtido variadito de pistolas, escopetas, rifles, granadas, ametralladoras, torretas, cañones, bombas, morteros, minas, lanzacohetes, lanzallamas, lanzarayos, lanzagranadas, lanzapepinos, lanzapollas en vinagre… y luego está el apoyo aéreo que puedes solicitar en cualquier momento: ataques orbitales de metralla explosiva, de gas, de napalm, de humo, cañones de riel, barridos de ametralladora, megabombas de 500kg, bombas racimo… multiplica todo esto por cuatro (normalmente irás tú con otros tres compañeros de escuadrón), añade también MILES de termínidos o autómatas y ya tienes montada la verdadera fiesta de la democracia. 

¡Y espera, que aún te puedes flipar más! Cada planeta tiene unas condiciones atmosféricas únicas, así que tienes que incluir también esa variante al paquete. Hay planetas desérticos en los que el polvo será tan denso que apenas puedes ver nada a tu alrededor, otros que sufren lluvias de meteoritos en los que rápidamente puedes morir sepultado por uno, otros planetas con mucha actividad volcánica, por lo que te puede aplastar una roca en llamas, otros con tormentas de iones que inutilizan todos tus sistemas electrónicos y ataques orbitales, otros en los que se forman tornados de fuego, los hay con lluvia, con viento, nieve…

“Veo un resplandor y hace ¡PUUUM! y digo ¡ay, ya está aquí la guerra!”

Otro factor que ayuda mucho a que uno se meta en el papel y quiera salvar la Supertierra son los propios disparos. El comportamiento de las armas es excelente, cómo suenan cuando sueltas todo el contenido de tu cargador sobre esos bichos comunistas nazis enemigos de la justicia. Si supieras lo satisfactorio que es darle gusto al gatillo en este juego, te lo comprabas del tirón, créeme.

¿Y las explosiones? ¡Son todavía mejores! aquí explota todo, todo el rato. Hay explosiones hasta cuando vas a cagar, y son deliciosas, y pocas veces he flipado tanto con las explosiones en un videojuego. Es que te vas a sentir en las fallas de Valencia o en el 4 de Julio, ver cómo salen volando los edificios y los enemigos cubiertos de fuego y metralla tras un buen ataque aéreo es sencillamente sublime, algo que todo amante de los videojuegos debería experimentar al menos una vez durante su vida. 

En definitiva, Helldivers 2 resulta épico y legendario en absolutamente todo lo que hace. Incluso cuando la cagas, queda todo glorioso. Porque sí, tanto tú como tus compañeros de escuadrón vais a meter la picha en el gazpacho muchas veces. Alguien que de repente se cruza en tu línea de fuego y muere, otro que no anda atento al ataque aéreo con napalm que acabas de pedir y se lo come con patatas, una cápsula de refuerzo que impacta justo donde estaba tu compañero matándolo por aplastamiento severo… las situaciones chistosas son interminables, y con todas te vas a partir el culo, pero sobre todo quedan chulísimas.

Mira, si por poder, puedes hasta pilotar un meca, llamado “exotraje de patriota” que va hasta el culo de cohetes y ametralladoras para expandir la democracia aún más rápido y con más estilo. ¿Qué más quieres?

También hay que reconocerle a Helldivers 2 el hecho de haber conseguido crear una comunidad alrededor del juego muy sana por lo general, pero sobre todo totalmente comprometida con la causa de la Supertierra de defender la democracia y la libertad. Todos y cada uno de los jugadores entran de cabeza al trapo de la parodia propuesta por el título, el meme se sigue expandiendo y todos se involucran en las misiones al 500%. Quiero decir, cuando se especifica que la guerra es global es que es totalmente cierto. Hay un mapa disponible para todos los soldados donde se va viendo en tiempo real los planetas ocupados por fuerzas enemigas y los que están bajo nuestro justo y democrático control, y el equilibrio de fuerzas irá cambiando constantemente dependiendo de cómo ejecute sus misiones el grueso de jugadores. De esta manera, la humanidad puede perder o ganar sistemas planetarios enteros, y esto se actualiza constantemente también porque tanto los termínidos como los autómatas irán reforzando los planetas donde sus fuerzas comienzan a ceder.

Cuando estás en tu nave puedes recibir mensajes del Alto Mando del Gobierno de la Supertierra que te informa de los puntos calientes de esta guerra galáctica, y hasta suceden eventos que traspasan el medio. Por ejemplo, recientemente los jugadores logramos por fin conquistar Malevelon Creek, un planeta que estaba bajo control de los automátas, pero fue muy muy difícil, y la batalla fue duirísima. Fue nuestro Vietnam particular. Muchísimas vidas humanas se perdieron allí. Así que ahora el día 3 de abril de cada año se celebra oficialmente el Día de los Caídos de Malevelon Creek para honrar a las víctimas que cayeron en batalla. ¡Y estoy hablando fuera del juego, en la vida real!

Y ahora los últimos informes oficiales hablan de que los automátas podrían estar preparando una contraofensiva a una escala nunca vista hasta ahora… e incluso se habla de nuevas superunidades de élite en los bandos enemigos, y se rumorea que una nueva y misteriosa facción conocida como Los Iluminados podría unirse a esta guerra, así que la humanidad debe estar preparada para cualquier cosa. ¡Y así con todo! Todas estas actualizaciones proporcionan mucha inmersión y te motivan una barbaridad, porque de verdad sientes que estás en una guerra que está viva y que es real. 

“¿Hueles eso? Lo hueles, ¿verdad? ¡Es napalm! Nada del mundo huele como eso. Me gusta el olor del napalm por la mañana. Una vez durante doce horas bombardeamos una colina y al acabar subí. No encontramos ni un cadáver de esos termínidos de mierda. Qué pestazo el de la gasolina quemada. Aquella colina olía a… a victoria. Algún día acabará esta guerra”.

Lo cierto es que se agradece recibir a estas alturas un videojuego de estas características, que sin muchas pretensiones consigue atrapar al jugador gracias a esa brillante narrativa y a la soberbia ejecución de la idea. Si a eso le sumas un juego divertido a rabiar sobre todo jugando con colegas, con los mejores disparos, armas y explosiones que he visto en mucho tiempo… pues oye, qué quieres que te diga, es inevitable fliparse mucho y muy fuerte con Helldivers 2. 

Por cierto, el último informe del Ministerio de la Verdad estipula que no leer por completo este artículo, así como no difundirlo y no comentar supone una infracción del código ético de la Supertierra y como consecuencia podrías ser llevado a un centro de reeducación democrática, así que tú verás…

 

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4 comentarios

  1. Vengo de FC y muy buen artículo. Había escuchado muy buenas críticas del juego y seguramente lo compre. Imagino que al tener cooperativo online , pedirá PSN Plus no? Espero que haya una excepción y que no por que cada día me llama más el juego tiene muy buena pinta.

    1. ¡Hombre, muchas gracias! Un placer recibir a shurmanicos de buen corazón por aquí.

      Te recomiendo mucho que lo compres sobre todo si tienes amigos para que se unan a tu escuadrón, porque es la risión total. Si no, siempre puedes unirte al Discord de Forocoches donde montan partidas.

      Sobre lo de PSN Plus tengo entendido que sí que es necesario… pero bueno, si este finde no sales, en lugar de los cubatas que te beberías pues te pagas aunque sea un mes y le das un tiento.

      ¡Un saludo y gracias de nuevo!

  2. Nada, nada… si lo dice el Ministerio de la Verdad, habrá que hacer caso. Y por si las moscas, que viva el Ministerio oiga usté.

    Bromas aparte, que maravilla leerte de nuevo excelso Empepinao86. Había oído hablar auténticas maravillas sobre este juego y tras leer tu genial artículo dan ganas de meterse de lleno en este juego y acribillar bichejos al grito de “¡Democratizémosles!”. Para que tu alagues de esta manera su acción frenética, la experiencia de juego y sus explosiones, es que tiene que ser mandanga de la buena.

    Me ha llamado especialmente la atención el hecho de que cada planeta cuente con sus propias características físicas (todo un acierto que añade variedad) y todo el lore del juego tan al estilo del libro “1984” o la película de “Starship Troopers” que tan bien mencionas. Pero que la comunidad se haya inmerso tan a saco con el argumento satírico del juego debe ser una gozada.

    Grandioso post que te has marcado, con este estilo tan ameno que te caracteriza y tan completo.

    Un abrazo bien grande.

    1. ¡Que viva el Ministerio de la Verdad, viva!

      Créeme que si no fuera por esta narrativa satítica tan atrapante y bien hecha y por el lore que se ha formado alrededor de esta guerra global en tiempo real, no hubiera escrito este artículo. Pero es que si le quitaras todo eso, Helldivers 2 seguiría siendo más divertido que un finde en Eurodisney.

      Una vez más, muchas gracias por tu comentario, noble cuidadano demócrata.

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