JUEGOS DE NARRATIVA EMERGENTE

-LA GRANDEZA DE LOS JUEGOS DONDE LA HISTORIA LA ESCRIBES TÚ-

“¿Pero qué ladras ahora, flipao? ¿Narrativa emergente? Para emergente las ganas que tengo de soltarte ahora una hostia con la mano abierta…”. – Podría ser ésta la réplica que tu subconsicente reproduzca al encontrarte con el título de esta entrada. Y es algo que yo entendería, pero no te sulfures ni te alborotes, que te voy a explicar de qué va la cosa.

Y es que el objetivo de este texto es darte a conocer un tipo de videojuego que a mí personalmente me encanta y que quizá tú aún no conoces como deberías. Son unos juegos que requieren mucho tiempo y un gran uso de la imaginación por tu parte para mantenerte pegado a la pantalla por horas, pero eso sí, cuando consiguen atraer tu atención, ya te quedarás obsesionado con ese juego y su mundo para siempre sí o sí. Tanto es así, que yo en tu lugar iría ya mirando precios de clínicas de desintoxicación, por si acaso. Como habrás adivinado por el nombre del artículo, hablo de lo que yo llamo videojuegos de narrativa emergente. ¿Y qué es eso, te preguntas tú ahora, sumido en la ignorancia videojueguil? Pues ponte cómodo y lee con atención, que si no conoces nada de esta variedad de videojuegos, lo que viene ahora te va a dejar el ojete fino.

Si vas sobrado de horas y de imaginación, puedes vivir aventuras infinitas con esta clase de juegos. Por ejemplo, en Sid Meier’s Pirates! puedes hacer el congrio por los mares todo lo que quieras.

Lo normal es que los videojuegos, sobre todo los de algunos géneros como aventuras, acción, rol o plataformas tengan una historia predeterminada. Suele haber uno o varios protagonistas, un villano, varios personajes secundarios, un mundo con sus reglas… y sobre todo un planteamiento, nudo y desenlace, como en cualquier libro, película, cuento u obra de teatro. Pues bien, los juegos de narrativa emergente tienen un universo con unas normas ya establecidas, pero carecen de absolutamente todo lo demás. Qué, ¿cómo se te queda el cuerpo?

Y es que el secreto (y la gracia) de este tipo de juegos reside precisamente en el hecho de que no hay una historia establecida, sino que tú serás quien la vaya construyendo con sus acciones y decisiones a lo largo de la partida. Y no, no me refiero a videojuegos donde puntualmente puedes tomar decisiones que alteran el final del juego, como Mass Effect, Cyberpunk 2077, Fable o Baldur’s Gate. Hablo de juegos donde al inicio ni siquiera existe un personaje protagonista, porque serás tú quien lo tenga que crear desde cero. También tendrás que definir a qué se dedicará ese personaje: si será un mercader, un político, un asesino, un contrabandista, un soldado… e igualmente acabarás decidiendo a qué facción apoyarás y a cuál tratarás de destruir, o si crearás la tuya propia, con quién tendrás un romance, si serás una persona pacífica o serás un psicópata… ¡Absolutamente todo está por decidirse, y tú serás quien elija en todo momento qué hacer!

Rimworld es (con el permiso de Dwarf Fortress) posiblemente el mayor exponente de los videojuegos de narrativa emergente. Tras estos gráficos tan simplones se esconden infinidad de historias dignas de un culebrón venezolano mientras gestionas colonias espaciales. 

Por eso, todas las historias que vives en estos juegos son solo tuyas. No las ha escrito ningún guionista ni te las han empaquetado en una cinemática espectacular. Son el resultado directo de tus cagadas, tus decisiones y sobre todo de tu manera de jugar. En un juego de narrativa emergente no hay dos partidas iguales. Puedes empezar siendo un don nadie, morir de hambre a los veinte minutos, volver a empezar como un simple campesino y acabar liderando una rebelión, o convertirte en el pirata más temido de los siete mares a base de robarle los calzoncillos a medio mapa. Y lo mejor de todo es que nada de eso estaba “planeado”. Ha pasado porque tú estabas ahí dirigiendo toda la trama mientras jugabas.

Posiblemente te cueste entender el concepto tras estos juegos sin darte algunos ejemplos. Este enfoque no es una rareza ni un capricho de cuatro indies locos, qué va, hay más juegos de narrativa emergente de los que seguro que pensabas en un principio. Ahí están grandes pesos pesados como Dwarf Fortress o RimWorld, auténticos generadores de dramas humanos. Títulos como Mount & Blade o Kenshi, donde empiezas siendo nadie y acabas (si sobrevives) marcando el destino de medio mundo.

También tienes a tu disposición propuestas más accesibles como Minecraft, Terraria o Going Medieval, donde la historia la pone el jugador casi sin darse cuenta. Y a partir de ahí la lista no para: Project Zomboid, Los Sims, Crusader Kings, Spore, Civilization, No Man’s Sky, Sea of Thieves, Frostpunk…

Si nos ponemos quisquillosos, hasta el modo carrera de cualquier título deportivo es un juego de narrativa emergente, porque cada nueva partida da pie a que te flipes tú solo… Cuántas veces me he imaginado cómo serían mis ruedas de prensa o qué diría la afición de mi trabajo como entrenador en el FIFA. Si hasta las he ensayado frente al espejo, maldita sea.

Mientras que en un videojuego tradicional tú sigues una historia que alguien ha escrito, aquí eres tú quien genera anécdotas que luego cuentas como si fueran batallitas de guerra. “Una vez en Kenshi me persiguieron unos caníbales y conseguí escapar, no sin que antes se comieran mi pierna”, “en RimWorld el más brillante científico de mi colonia se volvió loco y quemó la base con todos los compañeros dentro porque le molestaba el ruido que hacían los demás cuando él trataba de dormir”, “en Project Zomboid me refugié en una gasolinera y activé sin querer la alarma de un coche y por eso acabé siendo merienda para los zombis”… Ese tipo de cosas no se te olvidan nunca. Sin ir más lejos, yo mismo ya te conté en su día algunas divertidas anécdotas que me ocurrieron jugando a Kenshi, las que por cierto te recomiendo que no te pierdas. Y justo a este tipo de historias me refiero.

Es muy jodido iniciarse en Kenshi porque este juego es más duro que un bocata de escombros, pero si eres capaz de perdonarle su estética tosca y su dificultad salvaje, te va a dar increíbles momentos videojueguiles. Palabra. 

Y lo mejor es que cuando dejas estos juegos a veces sigues pensando en ellos. Te vas a dormir y te preguntas qué estará pasando en tu colonia, si tu personaje podrá sobrevivir a esa incursión que empezó tan mal, si la facción que odias estará torturando a ese amigo tuyo que al que apresaron y si podrás intentar rescatarlo… Te montas tu propia película en tu cabeza, y no hay Netflix que compita con eso.

Ahora es cuando vienes tú dándotelas de listillo diciendo que todo esto también lo puedes hacer en prácticamente cualquier sandbox, cualquier juego de rol o en cualquier MMORPG. Y bueno, razón no te falta, pero hay algunas diferencias notables. Primero, en el caso de los MMORPG la capacidad de generar tramas se basa sobre todo en el componente multijugador y eso es lo que le da valor a ese género. Y en segundo lugar es que en los juegos de narrativa emergente el mundo no gira alrededor de ti como sí suele ocurrir en los sandbox o juegos de rol tradicionales. No eres el elegido, no eres especial, no hay nadie esperando a que salves el reino ni a que cumplas una profecía escrita en piedra. El mundo funciona contigo… y sin ti. Y si la palmas, no pasa nada: el juego sigue adelante como si nunca hubieras existido.

En el resto de juegos todo está diseñado para que acabes llegando al final, para que vivas ESA historia concreta. Aquí no. Básicamente te dan un escenario y el resto lo pones tú. ¡Búscate la vida! Y la aventura llegará de una manera u otra. Aquí puedes no llegar a nada. Puedes fracasar miserablemente, tomar malas decisiones, morir de la forma más absurda posible y dejarlo todo a medias, ¡y no pasa nada, porque te vas a divertir igualmente!

Mount & Blade: Warband es el juego que me inspiró a escribir este artículo. Comienzas siendo un mugroso harapiento, pero si juegas bien tus cartas puedes acabar siendo hasta el Rey de toda Calradia. Un juego súper completo, y con mods ya ni te cuento…

Como nada está escrito, puede ocurrir cualquier cosa y el juego seguirá siendo divertido de todas maneras. Estos juegos no funcionan como una historia cerrada, sino que se convierten más bien en plataformas creadoras de historias. 

Después de todo, si te paras a pensarlo un poco, ¿acaso no es precisamente éste uno de los objetivos primordiales de los videojuegos? me refiero a imaginar, a vivir historias que no estaban escritas y a sentir que lo que te pasa en el juego te pertenece solo a ti. No hay dos partidas iguales, ni dos relatos idénticos, ni dos jugadores que vivan lo mismo de la misma forma.

Y por eso me flipan esta clase de juegos. Porque no me cuentan una historia y ya está: me dejan la libertad de crearla yo mismo y sobre todo de vivirla al máximo con todas sus consecuencias. Me regalan todas las herramientas para convertirme en el artífice de mi propia aventura. Y sinceramente, a mí no se me ocurre una forma mejor de entender los videojuegos.

¿Y a ti?

 

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7 respuestas

  1. ¡Y lo que se echaba de menos un nuevo artículo de la web más PEPINA de la interné! Y menudo articulo,oiga. La verdad es que este tipo de juegos también nos gustan bastante, sobre todo por ser bastante fan de aquellos libros de elige tu propia aventura que buenamente comparamos con este tipo de juegos.
    Al último que le hemos dado pero bien ha sido al CyberPunk 2077 que nos ha tenido enganchaditos perdidos, tal y como hizo Fable en el primer PC que entró en casa.
    Pero para elegir una buena aventura que mejor que venir a leer cualquier artículo de esta pedazo de web, que eso siempre es calidad.
    Lo dicho, con ganas ya de leer lo nuevo que nos traigas por aquí.
    Un abrazo grande, tocayo

    1. Yo también echaba de menos traer nuevo contenido para vuestro gozo y disfrute y me alegro de volver a tener algo más de tiempo para escribir. Y oye, veo muy acertado el paralelismo que haces con los juegos de “elige tu propia aventura”, muy bien traído. Sobre Cyberpunk 2077 ya dejé mis impresiones en su día, de hecho fue el primer empepianálisis que hice para este blog, y sobre Fable… me encantó en su día y me voló la cabeza. me has dado ganas de jugarlo de nuevo.

      Es curioso que justo vengo de leer tu última entrada en tu blog y y tras dejar mi comentario vengo aquí y te veo comentando en el mío, jajaja. Gracias por pasar por aquí, nos seguimos leyendo. ¡Un besaco en el sobaco!

  2. ¡Pedazo de post que te has currado, excelso señor Empepinao86!

    Mira que empecé leyendo con cara de circunstancia, con la barbilla apoyada en la mano, asintiendo y pensando “¿Narrativa emergente? ¿Y eso cuala cosa e’h?” Y al final, he terminado disfrutando cual gorrino en charco.

    Realmente es una gozada encontrarse con estos títulos que te dan todo un mundo en el que vivir la historia a tu completo antojo, llegando a vivir (como bien comentas) aventuras “a medida” que acaban convirtiéndose en tronchantes anécdotas. Personalmente, tengo muy buen recuerdo del “Spore”, juego que me enamoró en su momento y al que le di muy fuerte, o de tener algún que otro momento con la franquicia de “Los Sims”.

    En fin, que me estoy liando. Curradón de artículo con muchos títulos que investigar para dejar volar la imaginación.

    Un abrazo bien grande y nos seguimos leyendo sin falta.

    1. Precisamente el Spore es un juego que me parece una genialidad y le tengo mucho cariño (no por nada le dediqué un empepianálisis en su día). Y los Sims también me han dado muchos momentos. Sin embargo mis favoritos de esta clase de juegos son sin duda alguna Kenshi y Mount & Blade. El Project Zomboid también me gusta muchísimo pero soy un mancazo. Y los que tienen más posibilidades jugables y narrativas son Rimworld y Dwarf Fortress, pero no tengo tiempo suficiente para dedicarles como quisiera.

      Me alegra que te haya gustado la entrada. Nos vamos leyendo, ¡un besote en el cipote!

  3. ¡Buenísimo artículo, Pepino-sensei!
    Yo también soy un gran enamorado de este tipo de juegos, aunque no los conocía por narrativa astringente, para mí son “juegos de hacer el gilipollas con total libertad hasta que te aburres”.
    Me inicié con el Sid Meier’s Pirates Gold de Mega Drive, juego duro de jugar pero al que me enganché de mala manera. No cuento los sandbox tipo GTA porque al final ahí sí tienes tu historia y tus misiones, aunque el 90% del tiempo estuviera haciendo el capullo y montándome mi película.
    Y el último fue precisamente el Warband, que lo disfruté muchísimo. Me encantaba ser una especie de Atila el huno, más harapiento y mugroso si cabe, e ir arrasando todo pueblo que se pusiera delante, casarte con cualquiera solo para sacar beneficios y mierdas así jajajaja.
    ¡Un lujazo de artículo, espero que este comentario se publique o lo que va a ser emergente van a ser mis ganas de cagarme en todo!
    ¡¡Un abrazo 🍻!!

    1. ¡Hombre, Proof Itachi, qué sorpresa leerte por aquí!

      Tranquilo, que el comentario se ha publicado y lo único emergente hansido mis ganas de respondértelo. Me cuentas que te iniciaste con el Pirates! de Megadrive y era durillo, pero a mí me lo vas a decir, que me inicié con la versión de NES…

      Cierto es que a estos juegos se les podría llamar perfectamente “juegos de hacer el gilipollas con total libertad hasta que te aburres”, pero es que el título del post me iba a quedar muy largo, hombre. Cuando empecé a pensar en esta clase de juegos, se me ocurría “juegos conceptuales” como denominación, porque juegas con el CONCEPTO de ser un pirata, un superviviente de un aposcalipsis zombi, un guerrero medieval, un colono espacial… pero luego pensé que el nombre no tenía suficiente gancho y daría lugar a confusión. Finalmente pensé que “juegos de narrativa emergente” es lo que define mejor a estos títulos.

      El Mount & Blade: Warband es un juegarral y me tiene loco. Me muero de ganas de probar el Bannerlord. Algún día que lo pille barato de precio me lo compro del tirón. Lo mismo con el Kenshi 2 cuando salga, que se supone que está en desarrollo.

      ¡Me alegra un montón leerte por aquí, muchas gracias y un besito en el pito! (retoma el podcast y el canal de Youtube, primer aviso).

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